El ciclo de Marcelo Bielsa al frente de la Selección ha llegado a su fin, dejando un balance donde los destellos de buen fútbol no lograron disimular la inestabilidad deportiva e institucional.
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SUSCRIBITETras 38 partidos y un 52% de efectividad, la Selección cierra una etapa marcada por la irregularidad y la eliminación prematura.
El ciclo de Marcelo Bielsa al frente de la Selección ha llegado a su fin, dejando un balance donde los destellos de buen fútbol no lograron disimular la inestabilidad deportiva e institucional.
Con un total de 38 partidos dirigidos, la gestión del técnico rosarino concluye con 15 victorias, 15 empates y 8 derrotas, alcanzando un 52% de los puntos disputados. Pese a la impronta ofensiva del entrenador, el equipo anotó 54 goles y recibió 43, sin lograr superar el promedio de dos tantos por encuentro.
La era Bielsa tuvo momentos de alta intensidad que renovaron la ilusión del hincha. Entre los hitos más destacados se encuentran la victoria 2-0 ante Brasil en el Estadio Centenario y el histórico triunfo, también por 2-0, frente a Argentina en la Bombonera, que cortó el invicto del campeón del mundo en lo que fue considerada una de las mejores exhibiciones de la Celeste en dos décadas.
Sin embargo, el rendimiento comenzó a decaer en 2024 con derrotas ante Perú y Argentina, sumadas a una dura caída 5-1 frente a Estados Unidos que encendió las alarmas definitivas.
Más allá de los resultados, el proceso enfrentó un evidente desgaste en la relación entre los futbolistas y el cuerpo técnico. Según trascendió, los métodos y formas de Bielsa no fueron bien recibidos por el plantel, lo que derivó en planteos directos de los jugadores ante la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) solicitando cambios.
Esta crisis se ve agravada por el alto costo financiero del proyecto, que implicó una inversión superior a los 24 millones de dólares para la contratación del cuerpo técnico extranjero. La eliminación prematura representa el segundo fracaso consecutivo del Comité Ejecutivo de la AUF en citas mundialistas, tras no haber superado la fase de grupos en el torneo anterior.
El análisis estadístico comparativo subraya la irregularidad del proceso. Mientras que en Rusia 2018 Uruguay alcanzó un 80% de efectividad, el ciclo actual se retira con números similares a los de Sudáfrica 2010 (52%), pero con una sensación de inestabilidad institucional mucho mayor.
Tras la salida de Bielsa, la Selección se enfrenta ahora a una reestructura obligatoria de cara a la Copa América 2028. La dirigencia deberá buscar un nuevo rumbo que logre capitalizar el potencial del plantel y recuperar la solidez deportiva que el millonario proyecto saliente no pudo consolidar.
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