Gabriel Marshall, un niño de ocho años de Kansas, fue diagnosticado con un tipo raro de cáncer, por lo que tuvo que someterse a una cirugía cerebral, que le dejó una gran cicatriz en la cabeza. Su padre, Josh, notó que le incomodaba cómo la gente miraba su cicatriz y eso le "rompió el corazón", según aseguró a Buzfeed, y decidió hacer una increíble muestra de cariño.
21 de junio de 2016 - 00:00

