Fernando Martínez, es un carnicero de 48 años que hace cinco se vio obligado a cambiar su vida por completo, sufrió un infarto a causa de una rutina sedentaria y poco saludable, "tenía 42 años en ese momento, yo era fumador, tenía sobrepeso, no hacía deporte".
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Ultramaratonista uruguayo ganó el tercer puesto en Grecia
Si bien su inicio en el deporte fue por una necesidad, su gusto por correr fue creciendo: "Empecé a correr 100, 200 metros, me re copé con esto del atletismo, hice un cambio de vida como el cardiólogo me había pedido".
Consultado por Telenoche si la transición para lograr el cambio de vida le fue difícil, Fernando dijo que a lo primero sí, "eran más las ganas de vivir, que no importaba".
Su estado físico, habilidad y resistencia mejoró tanto y en tan poco tiempo que no tardó en competir, "primero era una competencia con mis tiempos, después ya le quería ganas a mis amigos y fui mejorando".
Martínez se convirtió en un ultramaratonista algo que muy pocos logran conseguir, "me llama el entrenador de la selección para decirme que estoy dentro, hace dos años corrí mi primer ultra, desde ahí comencé a formar parte de la selección y de ahí seguir este camino".
Hace pocas semanas, a fines de septiembre participó y llegó al podio en la ultramaratón "Spartathlon" obteniendo el tercer puesto en esta competencia internacional en la que se corren 246 kilómetros entre las ciudades griegas de Atenas y Esparta.
Se convirtió en el primer sudamericano desde 2007 en alcanzar los primeros puestos con un tiempo de 23 horas y 33 minutos, "la dificultad que tiene no solamente son estos 246 kilómetros, también porque tenés un desnivel positivo de 3.000; en el kilómetro 160 tenés que subir un monte que tiene unos 1.000 metros".
"Para que se hagan una idea, la carrera es como irse de Montevideo a Punta del Este, ida y vuelta y a los 160 kilómetros toparse con el Cerro Pan de Azúcar y tres veces subirlo y bajarlo", comentó Martínez.
Su viaje a Grecia conlleva un costo muy alto, pero gracias al apoyo de Peñarol pudo lograrlo, "para que una institución como Peñarol esté detrás de todo esto nos da un apoyo muy importante", dijo.
En Uruguay no puede vivir de este deporte por lo que sigue trabajando en la carnicería que es su trabajo de siempre, cerca de su familia que es su mayor sostén, mientras administra su horario para entrenar.
Fernando Martínez está agradecido por lo que le pasó, pudo reaccionar a tiempo y hoy disfruta de la vida: "Es respirar y vivir corriendo".
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