Los trastornos de conducta alimentaria (TCA) generan preocupación entre especialistas por el aumento de casos en niños y adolescentes y por las consecuencias que pueden provocar en el desarrollo físico y emocional. Se trata de enfermedades mentales que afectan el vínculo con la comida y el cuerpo y que requieren tratamiento multidisciplinario.
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Preocupación por aumento de trastornos alimentarios en niños y adolescentes: advierten casos desde los 4 años
Se trata de enfermedades mentales que afectan el vínculo con la comida y el cuerpo y que requieren tratamiento multidisciplinario.
La psicóloga especialista en TCA, Julia Alderette, explicó que “una persona con una patología alimentaria es una persona que está sufriendo” y señaló que detrás de estos cuadros “hay un gran dolor” que las personas canalizan a través de la alimentación.
Entre las señales de alerta mencionó la preocupación excesiva por el peso, la obsesión por un cuerpo delgado y conductas centradas únicamente en el cuerpo y la comida. También advirtió sobre rituales al momento de alimentarse, como cortar la comida en porciones pequeñas, separar los alimentos o evitar comer acompañados.
La especialista señaló que los casos son más frecuentes en mujeres, aunque también se presentan en hombres, y remarcó que actualmente comienzan a verse en edades más tempranas. “Antes se asociaban más con la adolescencia y ahora ya se empiezan a ver en la niñez, con consultas de niños de 8, 9 años e incluso de 4 o 5 años”, indicó.
En Uruguay no existen cifras oficiales sobre la prevalencia de estos trastornos debido a la dificultad para relevar información y por las distintas formas en las que se presentan. Sin embargo, los especialistas coinciden en que la problemática viene en aumento.
Dentro de los TCA, la anorexia y la bulimia son los más conocidos. La anorexia suele ser uno de los cuadros más visibles debido a la rápida pérdida de peso, aunque también pueden aparecer conductas como ayunos prolongados, uso de laxantes o diuréticos y obsesión con la actividad física.
Alderette explicó además que existen otros trastornos como la ortorexia, vinculada a la obsesión por la alimentación saludable; la vigorexia, relacionada con el ejercicio físico; el trastorno por atracón; la pregorexia, durante el embarazo; y la alcoholexia, que implica dejar de comer para consumir alcohol y que, según indicó, aparece con frecuencia en adolescentes.
También recomendó prestar atención a cambios drásticos en la alimentación, obsesión con rutinas de ejercicio, aislamiento social y cambios en la vestimenta, ya que muchas personas intentan ocultar su cuerpo con ropa holgada.
Clarisse Bermudez, atleta oriunda de Trinidad, Flores, contó que sufrió anorexia a los 11 años tras atravesar una pérdida familiar.
“Mi médica le dijo a mi madre que estaba a punto de hacer un paro cardíaco”, relató. Bermudez recordó que durante ese período sufrió amenorrea, problemas hormonales, aislamiento social y conductas obsesivas con la comida.
La deportista señaló que encontró en el atletismo una herramienta para su recuperación. “Sabía que para poder seguir en este mundo del atletismo tenía que estar bien alimentada porque es mi combustible”, afirmó.
Alderette subrayó la importancia de acceder a profesionales especializados en patologías alimentarias y sostuvo que el acompañamiento psiquiátrico puede ser necesario en algunos casos. “Se puede salir adelante, hay recuperación de los trastornos alimenticios, aunque el camino no es fácil”, expresó.
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