Uruguay ha tenido, en la última década, importantes avances en la atención de la salud sexual y reproductiva. Sin embargo, un reciente sondeo reveló que más de la mitad de las mujeres en el país han sido víctimas de violencia obstétrica, un problema que persiste a pesar de las mejoras en el sistema de salud.
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Más de la mitad de las mujeres en Uruguay han experimentado violencia obstétrica
Un reciente estudio reveló que más de la mitad de las mujeres en Uruguay han experimentado violencia obstétrica, un problema que persiste a pesar de los avances en salud.
Este problema se refleja trágicamente en la historia de Laura y Luis, padres de Candelaria, una bebé que no logró sobrevivir al parto. La experiencia de ambos pone de manifiesto los desafíos y sufrimientos que muchas mujeres enfrentan durante el proceso de parto debido a la violencia obstétrica.
El parto, uno de los momentos más trascendentes en la vida de una persona, pareja o familia, a menudo lleva consigo una mala fama. Para entender mejor la gravedad de la situación, es importante definir conceptos clave como la violencia obstétrica y el parto respetado.
Fiorella, madre de dos hijos, vivió una experiencia traumática durante su segundo parto. La situación fue un completo contraste con los planes de su familia, que había soñado con una familia numerosa.
Su primera experiencia en el parto resultó ser una verdadera pesadilla, culminando en el fallecimiento de su bebé, Candelaria. La presión arterial descontrolada durante el parto no recibió la atención adecuada, y actualmente hay una denuncia penal en curso por este caso.
Mariana Cabrera, especialista en educación perinatal y doula, explicó que el parto humanizado busca reducir el estrés innecesario y ofrecer un entorno más respetuoso y cuidado tanto para la madre como para el bebé.
Fiorella Serenino, quien sufrió violencia obstétrica, recordó: "Sentí algo raro con la anestesia; podía sentir las piernas y el dolor cuando me abrieron. Un momento que debió ser de felicidad terminó en días de tristeza. Me traumatizó muchísimo y desconfío del sistema".
Ambos padres han enfrentado una dura realidad. Luis indicó: "La pasamos muy mal y con mucho dolor. Nos dieron un medicamento incorrecto y, en un momento, Candelaria dejó de moverse. Nunca nos escucharon. Finalmente, hicieron una episiotomía sin consentimiento, y nuestra hija nació con bajos latidos fetales, falleciendo a la media hora por asfixia."
La experiencia de Luis y Laura resaltó la necesidad urgente de una atención médica que respete tanto lo físico como lo emocional. Ellos se han convertido en la voz de muchos padres que enfrentan situaciones similares, esperando que sus experiencias contribuyan a mejorar la atención y empatía durante el parto.
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