30 de septiembre de 2026 - 16:40 Los avances en la medicina permiten que las personas con cáncer mantengan cada vez más actividades laborales y sociales durante y después de los tratamientos. El tema fue abordado en un foro realizado en la Universidad Católica sobre una nueva visión del cáncer.
En ese marco, Telenoche conoció la historia de Sofía, una mujer de 36 años que hace dos años y medio fue diagnosticada con melanoma, un tipo de cáncer de piel.
El diagnóstico llegó luego de que regresara de un viaje. Sofía comenzó a sentir un dolor abdominal que inicialmente atribuyó a una lesión muscular, ya que durante el viaje había realizado mucho deporte. Sin embargo, el dolor aumentó durante la semana y comenzó a palparse lesiones.
“Yo vengo de un viaje y tenía un dolor abdominal leve. Fui a consultar, venía de un viaje de hacer mucho deporte, entonces técnicamente tenía como un pequeño desgarro muscular”, contó. Una semana después, el dolor había aumentado y decidió volver a consultar. “A los tres días de esa reconsulta tengo el diagnóstico”, relató.
Sofía recordó que el diagnóstico fue abrupto y que una de las primeras cosas que hizo fue ponerle un nombre a lo que estaba atravesando: “Tengo cáncer”. También explicó que, durante las consultas, recibió información sobre la rapidez con la que debía comenzar el tratamiento.
La inmunoterapia fue indicada como tratamiento. Para afrontar los costos, Sofía recurrió al apoyo económico de familiares y amigos. Su hijo, sus padres y sus amigos fueron parte del acompañamiento durante el proceso.
Sofía es psicóloga y atravesó el tratamiento mientras continuaba con su vida cotidiana. Con el tratamiento, llegó a la remisión de la enfermedad.
Al recordar el proceso, destacó un aprendizaje sobre su forma de vivir el presente. “Yo creo que lo que sí aprendí es a saber vivir y eso sí, ese es el balance”, señaló.
“Yo aprendo a vivir todos los días y realmente lo hago. Estoy viva, salgo en bici, salgo a correr, disfruto, me río, estoy viva”, concluyó.