16 de junio de 2026 - 19:20 Un vecino que residía desde hace nueve años en el barrio Marconi se vio obligado a abandonar su hogar este martes junto a su familia. La decisión fue el desenlace de una serie de hostigamientos que culminaron esta tarde con un disparo contra su propiedad.
Según el relato de la víctima, grupos delictivos de la zona lo amenazaron para que dejara su casa y todas sus pertenencias con el fin de instalar allí un punto de venta de estupefacientes.
El detonante: un disparo y un ultimátum
La situación alcanzó su punto crítico esta tarde cuando se efectuó un disparo hacia el interior de la vivienda a través de una ranura en el portón. El proyectil impactó en la parte trasera de un automóvil que estaba estacionado en el predio. Este ataque fue, según el entrevistado, "la gota que desbordó el vaso" tras días de agresiones que incluyeron pedradas contra el techo y disparos previos frente a la casa.
El hombre relató que recibió una amenaza directa: debía abandonar el lugar sin llevarse nada. "Me dijeron que tenía que irme pero dejar todo... que no sacara nada porque si no me iban a cagar a tiros", aseguró el vecino mientras cargaba sus pertenencias en un vehículo bajo custodia policial.
La víctima vinculó el inicio de los problemas a un acto de solidaridad hacia otro habitante del barrio. "Me sucedió esto porque le robaron a un vecino todo y yo vine... me pidió para que le soldara la cerradura que se la habían doblado y, como me vieron ahí mismo, por más que salga mi audio me van a conocer igual", explicó.
Herrero y soldador de profesión, el hombre afirmó ser conocido en la zona por ayudar a los demás sin cobrarles, desde arreglar bicicletas hasta carritos de feria. "Nunca me metí con nadie. Al contrario, he ayudado a cada vecino", lamentó ante el micrófono de Telenoche mientras describía la dificultad de ser una "gente de trabajo" en un contexto de violencia.
Un éxodo custodiado
La partida del vecino y su familia —compuesta por su esposa y varios hijos— se produjo en un clima de profunda "indignación y potencia". Mientras cargaban muebles y ropa en un auto y un camión, personal policial de investigaciones se hizo presente en el lugar para trabajar en el caso y recabar pruebas que permitan dar con los autores de los disparos.
Aunque el hombre manifestó su deseo de no tener problemas con nadie, la gravedad de las amenazas lo obligó a dejar atrás su fuente de sustento. "Dejo todo: camioneta, casa, todo mi trabajo", sentenció con dolor. Durante el despliegue policial, otros vecinos que pasaban por el lugar expresaron su malestar por la situación, aunque el temor imperante en el barrio evitó que realizaran declaraciones formales.
La investigación permanece abierta para identificar a los responsables de este intento de apropiación forzosa de vivienda, en un caso que pone de manifiesto la presión de los grupos criminales sobre los residentes del barrio.