La mansión conocida como “Quincho Grande”, ubicada en Punta del Este y que pertenecía al narcotraficante mexicano Gerardo González Valencia, fue subastada este jueves por 1,2 millones de dólares.
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SUSCRIBITELos compradores de los bienes fueron en su mayoría argentinos y uruguayos que buscan desarrollar emprendimientos comerciales en los predios adquiridos.
La mansión conocida como “Quincho Grande”, ubicada en Punta del Este y que pertenecía al narcotraficante mexicano Gerardo González Valencia, fue subastada este jueves por 1,2 millones de dólares.
El inmueble formaba parte de los bienes incautados al cuñado de “El Mencho”, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación abatido días atrás en México. En el remate también se ofrecieron otros terrenos vinculados a la causa.
El rematador Sergio Ltaif explicó que se trató de una subasta con características particulares y señaló que el resultado superó lo previsto. Según indicó, “fue un remate muy particular” y el resultado “salió mejor de lo que se pensaba”.
Consultado por Telenoche sobre si el origen de la propiedad generó dudas entre los interesados, sostuvo que “entra el comentario más que nada”, pero afirmó que “el pasado no tuvo influencia”.
Durante la puja participó el dirigente colorado Pablo Ferrari, quien ofertó por uno de los terrenos en representación de un tercero. Finalmente, el comprador de la casa no fue uruguayo.
“No es uruguayo el que compró”, indicó Ltaif. Fuentes de Telenoche señalaron que se trata de un empresario argentino que ya adquirió terrenos en otras zonas del país para proyectos económicos, entre ellos un predio en Paso de los Toros donde encontró aguas termales.
Otro de los lotes subastados fue adquirido por el comerciante de Punta Ballena Eduardo Golfarini, quien dijo que planea desarrollar una iniciativa en el lugar.
“Soy comerciante de Punta Ballena y quiero desarrollar algo ahí”, explicó. Sobre el pasado de los terrenos vinculados al narcotráfico, sostuvo que no influyó en su decisión: “Me daría cierto plurito si no fuera legal”, afirmó, y agregó que el anterior propietario “está guardado, no tiene chances de volver”.
Los compradores de los bienes fueron en su mayoría argentinos y uruguayos que buscan desarrollar emprendimientos comerciales en los predios adquiridos.
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