Un violento copamiento tuvo lugar en la Ciudad de las Piedras. Todo comenzó cuando Wilson, un hombre de 71 años, fue interceptado por delincuentes cuando llegaba a su garaje ubicado a media cuadra de su casa.
Para continuar, suscribite a Telenoche. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITETelenoche habló con la víctima de 71 años, que fue maniatada y golpeada en un violento asalto en el que delincuentes se llevaron miles de dólares y pesos.
Un violento copamiento tuvo lugar en la Ciudad de las Piedras. Todo comenzó cuando Wilson, un hombre de 71 años, fue interceptado por delincuentes cuando llegaba a su garaje ubicado a media cuadra de su casa.
Dos delincuentes armados lo obligaron a tirarse al piso, lo ataron y amordazaron. Posteriormente, utilizaron su camioneta para dirigirse a su vivienda donde se encontraba su esposa sola.
La víctima explicó que el robo fue meticulosamente planificado. Los delincuentes conocían sus movimientos y esperaron un fin de semana cuando él estaba poco en casa. Según las cámaras de seguridad de los vecinos, los delincuentes lo esperaron desde las 18:00 horas. Según la víctima, los ladrones sabían demasiado sobre sus rutinas y su situación familiar.
Fueron cuatro rapiñeros en total. Dos estaban en un vehículo y dos a pie, uno de ellos disfrazado de mujer para no levantar sospechas. Todos usaron guantes y pasamontañas para no dejar huellas.
El botín del robo ascendió a $480.000 y 9.000 dólares, aproximadamente 20.000 dólares en total. Los delincuentes sabían que había dinero en la casa, aunque erróneamente creían que existía una caja fuerte.
El hombre logró desatarse mientras estaba en el garaje y fue auxiliado por un transeúnte. Solo cuando llegó un móvil policial se enteró que su casa había sido copada y su esposa también había sido víctima. El hombre mencionó que, aunque a él lo maltrataron, los delincuentes trataron bien a su esposa, sin gritarle ni faltarle el respeto, aunque sí la amenazaron.
En el día de su cumpleaños número 71, Wilson expresó su gratitud por estar vivo, ya que temió que lo mataran cuando lo dejaron boca abajo y atado: "Estoy feliz de que no me mataron".
Suscríbete y recibe todas las mañanas en tu correo lo más importante sobre Uruguay y el mundo.
SUSCRÍBETE