En el marco de la Semana de Prevención del Embarazo en la Adolescencia se realizó una reunión interinstitucional con el fin de rediseñar las próximas fases de la Estrategia Nacional de Prevención de Embarazo no intencional.
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SUSCRIBITEEn el marco de la Semana de Prevención del Embarazo en la Adolescencia se realizó una reunión interinstitucional con el fin de rediseñar las próximas fases de la Estrategia Nacional de Prevención de Embarazo no intencional.
Dado que la maternidad y la paternidad en adolescentes es una situación social y sanitaria de relevancia para el país y pese a que el número de madres adolescentes se encuentra en descenso en los últimos 8 años, es preciso profundizar y generar estrategias para los nuevos contextos que transita Uruguay.
Al hablar de embarazo en la adolescencia se identifican dos grupos: el que abarca a las adolescentes de 14 años o menos, que se considera “maternidad precoz” y el de adolescentes de entre 15 y 19 años, denominado “embarazo adolescente”.
El presidente de la comisión intersectorial, el subsecretario de Salud, José Luis Satdjian, manifestó la pertinencia de impulsar y mejorar lo ya realizado, puesto que “no es cuestión de refundar, sino de seguir trabajando para mejorar el camino transitado con el involucramiento y compromiso de todos, tanto del estado, como de las organizaciones de la sociedad civil”.
A su vez, la directora del Área Programática de Salud de Adolescencia y Juventud, Lorena Quintana, recordó que existe un descenso sostenido del embarazo en adolescentes menores de 14 años y de 15 a 19 años, así como en la tasa de fecundidad en las menores de 14 años en la capital del país, y no así en el interior. En menores de 15 años el 80% de los embarazos no fueron planificados, existe un 20% que tiene reiteración de embarazos en la adolescencia y a medida que aumenta la edad, aumenta la planificación de los embarazos.
De acuerdo a los datos relevados por informes institucionales, el 60% de las madres adolescentes no usaban anticonceptivos, la mayoría no estudian ni trabajan y se encuentran en unión libre, y la principal fuente de información es la familia. Las redes o medios de comunicación aparecen como fuente de información a medida que aumenta la edad.
Los datos fueron obtenidos del SIP (Sistema informático Perinatal), Estadísticas Vitales y la Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud (ENAJ).
Quintana apuntó que el objetivo es “pensar entre todos” acciones que beneficien a los adolescentes en tres ejes: para todos los adolescentes, para los que cursan un embarazo y para los que ya son madres y padres.
Destacó la importancia de integrar la participación de adolescentes como voceros y mediadores, para conocer qué piensan sobre el tema e identificar la forma de llegar a sus pares.
A la vez, sostuvo que es “clave” en la estrategia la inclusión de las organizaciones de la sociedad civil involucradas en el tema en el diseño de las acciones.
Algunas de las propuestas a analizar son el trabajo en educación a nivel general y, especialmente, en anticoncepción, el diseño de campañas de comunicación estratégica y la creación de oportunidades para adolescentes.
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