30 de septiembre de 2021 - 00:00 Los juegos de azar en Uruguay se cuentan por decenas (quiniela, lotería, raspaditas, ruleta, hipódromo) y la ludopatía es un problema real que enfrenta el país. De acuerdo a una investigación de la Facultad de Medicina, hay unos 35.000 ludópatas y se estima que unas 80.000 personas tienen una relación problemática con el juego. Además, tras la pandemia, se espera un crecimiento del número de ludópatas, una cifra dramática de personas que pierden todo, venden hasta los muebles, se endeudan, delinquen o se quitan la vida.
Hay personas que no tienen dinero para ahorrar, pero sí para jugar, o que apuestan el dinero del alquiler o la comida. Es claro que el juego no es racional y lo más probable siempre es perder. Entonces… ¿por qué jugamos? ¿Y qué lleva al juego compulsivo?
El psicólogo Daniel Kahneman obtuvo el Premio Nobel de Economía en 2002 por explicar cómo los humanos tomamos decisiones económicas y demostró que, muchas veces, se cometen los mismos errores a la hora de jugar que a la de invertir.
En su columna de economía, Bárbara Mainzer habló de juego e inversiones.
Jugar no es racional y lo más seguro es que siempre se pierda dinero. Sin embargo, eso tiene una explicación.
Por un lado, es común que jueguen las personas de menores recursos, con la esperanza de salir de las deudas o de cambiar su realidad económica.
Y la forma en que uno ve la situación afecta la manera en que se comporta. Alguien puede pensar que, si gana 100.000 pesos puede pagar sus deudas y se inclina por jugar; otro, en cambio, pensará que, si gasta 1.000 pesos en jugar no llega a pagar el alquiler y entonces no juega.
Eso es porque la mente procesa información de manera muy particular.
Cuando uno va perdiendo está más dispuesto a asumir riesgos, a jugar más para recuperar las pérdidas y, si va ganando, adopta un comportamiento más conservador. Este comportamiento asimétrico se explica por la aversión a perder.
Los jugadores, en general, son impulsivos, piensan en el ahora y no ven la situación a largo plazo. Por ello, los juegos con resultado inmediato, como la raspadita, hacen que se juegue más. Hoy hay más maneras de jugar. El juego online está al alcance de todos porque se accede a toda hora y desde un teléfono. Esto afecta particularmente a los jóvenes y sobre todo en esta época de pandemia.
Vea el informe completo de Bárbara Mainzer.