La anunciada visita apostólica de León XIV a Uruguay en noviembre de 2026 será la primera vez desde 1988 que un pontífice llegue al territorio uruguayo, luego de las dos visitas pastorales realizadas por Juan Pablo II durante la década de 1980.
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León XIV llega a Uruguay a casi 40 años del último viaje de Juan Pablo II: la historia de las visitas papales al país
El pontífice fallecido en el año 2025 fue el único que visitó el país y recorrió Montevideo, Florida, Melo y Salto durante sus dos estadías.
El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, informó este miércoles que León XIV realizará su primer viaje apostólico a Sudamérica entre el 6 y el 17 de noviembre, con visitas a Uruguay, Argentina y Perú. En el caso uruguayo, el programa previsto incluye Montevideo, Paysandú y Florida entre el 6 y el 8 de noviembre, aunque los detalles de la agenda serán comunicados posteriormente.
Hasta el momento, el único Papa que visitó Uruguay fue Juan Pablo II, quien llegó al país en dos oportunidades: en marzo de 1987 y en mayo de 1988. De nombre secular Karol Józef Wojtya, fue el 264.° papa de la Iglesia católica y el sexto soberano de la Ciudad del Vaticano desde el 16 de octubre de 1978 hasta su muerte en 2005.
Fue canonizado en 2014, durante el pontificado de Francisco, lo que lo convierte en santo de la Iglesia católica.
La primera visita: la paz entre Argentina y Chile como trasfondo
La primera llegada de Juan Pablo II ocurrió el 31 de marzo de 1987, en el marco de su octavo viaje apostólico a América Latina, que también incluyó Chile y Argentina.
La visita estuvo vinculada al papel que Uruguay tuvo en la mediación pontificia que permitió evitar un conflicto armado entre Argentina y Chile por el diferendo del Canal de Beagle. El Tratado de Montevideo, firmado el 8 de enero de 1979 en el Palacio Taranco, fue uno de los hitos de ese proceso diplomático.
El Papa llegó a Montevideo bajo una intensa lluvia y fue recibido en el Aeropuerto de Carrasco por el presidente Julio María Sanguinetti y autoridades nacionales. Desde allí se trasladó en papamóvil hacia la Catedral Metropolitana, donde se reunió con representantes del clero y la vida religiosa del país.
Durante su primer mensaje al pueblo uruguayo, Juan Pablo II destacó la convivencia entre distintas opciones políticas y religiosas y definió a Uruguay como una sociedad caracterizada por el respeto y la tolerancia.
Al día siguiente celebró una misa multitudinaria en la explanada de Tres Cruces, donde, según registros de la Iglesia Católica, participaron más de 150.000 personas. Durante esa celebración, el Papa se refirió al papel de la familia, la juventud y el futuro del país.
Al finalizar la ceremonia, los asistentes reclamaron que regresara al país. Juan Pablo II respondió con una frase que quedó registrada en aquella jornada: “Esperemos”.
El regreso en 1988: una gira por el interior del país
La segunda visita de Juan Pablo II comenzó el 7 de mayo de 1988. En esa oportunidad, el pontífice recorrió más zonas del territorio nacional y visitó Melo, Florida y Salto, además de mantener actividades en Montevideo.
La llegada tuvo como escenario el Estadio Centenario, donde encabezó un encuentro con miles de personas y centró su mensaje en la importancia de la vida religiosa, la familia y la participación de los creyentes.
Durante esa visita también estuvo en la Universidad Católica del Uruguay, institución fundada en 1985, donde mantuvo un encuentro con representantes del ámbito académico, cultural y educativo.
En el interior del país, Juan Pablo II celebró actividades masivas en Melo, Florida y Salto. En Florida visitó el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay, mientras que en Salto dedicó parte de su mensaje a la llamada “nueva evangelización”.
La cruz de Tres Cruces y el debate tras la visita
La primera visita papal también tuvo consecuencias en el espacio público uruguayo. Luego de la misa campal de 1987, el presidente Julio María Sanguinetti propuso mantener la cruz instalada para la celebración en la zona de Tres Cruces.
La decisión generó un debate político y social, debido a la tradición laica del Estado uruguayo y a las distintas posiciones sobre la presencia de símbolos religiosos en espacios públicos. Finalmente, la cruz permaneció en el lugar.
En 2001 fue instalada allí una estatua dedicada a Juan Pablo II, que posteriormente fue trasladada al pie de la cruz.
Con la llegada anunciada de León XIV, Uruguay volverá a recibir a un pontífice casi cuatro décadas después de aquella segunda visita de Juan Pablo II, en un nuevo capítulo de la relación entre la Iglesia Católica y una sociedad marcada históricamente por la separación entre Estado y religión.
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