6 de junio de 2021 - 00:00 Este fin de semana se realizaron varias actividades vinculadas al cuidado del ecosistema en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente y una de ellas tuvo como centro el combate a uno de los flagelos más cotidianos: las colillas que terminan en la acera.
En Uruguay se tiran cerca de cinco millones de colillas por día y este dato es uno de los tantos que dieron origen a la iniciativa de la Fundación Mapeko, que pretende combatir la contaminación que se produce a raíz de esos desechos altamente nocivos para el ambiente.
El coordinador general de Mapeko, Darío Peña, entiende que esa cantidad de colillas que terminan en la vía pública se desprende de "un cambio cultural que se viene dando en Uruguay", ya que antiguamente los fumadores realizaban esa práctica dentro de sus casas pero actualmente lo hacen afuera de las mismas.
Pese a que Peña celebra este cambio, advierte que la modificación del hábito muchas veces trae consigo un aumento de colillas en la calle.
"Muchas veces no tenemos consciencia de que luego de que terminamos de fumar algo chiquitito como la colilla es sumamente contaminante y la tiramos al piso", señaló el representante de la agrupación.
Una vez que las colillas están en el piso quedan a merced de inclemencias climáticas como la lluvia, que las "arrastra hasta las bocas de tormenta y eso deriva en las cuencas de nuestro país, por lo que es sumamente importante que seamos conscientes (...) que van a terminar en lugares de los cuales consumimos agua".
Bajo la consigna de que cada colilla puede contaminar más de 50 litros de agua y liberar más de 7.000 compuestos tóxicos, Mapeko instaló colilleros en el Centro de la capital para que los fumadores depositen allí ese desecho, plan que esperan poder extender a distintos puntos de Montevideo y el país.
Además, trabajan en conjunto con el Ministerio de Ambiente y jóvenes de los distintos partidos políticos de Uruguay en una campaña denominada "Un millón de colillas" para recolectar esa cantidad de filtros o más para poder "convertir el acetato de celulosa, que es con lo que está compuesta la colilla, en pintura que será utilizada para crear el primer mural del mundo hecho con pintura de colillas".
Mapeko pasará a recolectar las colillas acumuladas en estos recipientes mensualmente y se las entregará a la empresa Teko que se encargará del reciclaje.