El Ministerio del Interior fue condenado por la Justicia a pagar diferencias salariales a 46 policías por no haber computado correctamente los ingresos obtenidos mediante el servicio 222.
Para continuar, suscribite a Telenoche. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITELa demanda fue presentada por 47 funcionarios, aunque uno de ellos fue excluido de este caso.
El Ministerio del Interior fue condenado por la Justicia a pagar diferencias salariales a 46 policías por no haber computado correctamente los ingresos obtenidos mediante el servicio 222.
La demanda fue presentada por 47 funcionarios, aunque uno de ellos fue excluido de este caso.
Según informa el diario El País, los policías sostuvieron que los ingresos obtenidos por servicios 222 tenían naturaleza salarial y que no habían sido contemplados al calcular la remuneración correspondiente a sus días de licencia.
En primera instancia, el planteo había sido desestimado. El juez consideró que el servicio 222 era una tarea voluntaria de carácter privado, no inherente al cargo policial, que es realizada fuera del horario habitual y abonada por terceros.
Pero tras un recurso presentado por los demandantes, el Tribunal de Apelaciones llegó a la conclusión contraria. Entendió que la remuneración percibida por el servicio 222 sí tiene naturaleza salarial y señaló, entre otros argumentos, que es el Ministerio del Interior el que fija el precio del servicio, paga a los funcionarios y mantiene sobre ellos su poder disciplinario mientras realizan esas tareas.
En su sentencia, los ministros también recordaron que el 80% del precio del servicio 222 se destina al pago de los efectivos y el 20% restante corresponde al ministerio.
El fallo no establece cuánto deberá pagar la cartera, ya que la cifra deberá determinarse tras revisar cuántas horas de 222 realizó cada uno de los demandantes, aunque según el cálculo realizado por El País, podría alcanzar los $1.700.000.
Suscríbete y recibe todas las mañanas en tu correo lo más importante sobre Uruguay y el mundo.
SUSCRÍBETE