27 de enero de 2022 - 00:00 Le detención de Nicolás Schiappacasse y la declaración del futbolista a la Policía donde sostuvo que entregaría un arma a un referente de la barra brava de Peñarol dejó expuesto un secreto a voces que en el fondo es la clave para que no se logre erradicar la violencia en el deporte.
Y ese secreto es el vínculo entre las barras bravas, los violentos, los futbolistas, los dirigentes y las instituciones.
El fútbol no puede evitar que la violencia social lo alcance, pero este caso deja en evidencia que hay una violencia propia del fútbol que debe ser enfrentada de forma distinta.
Sebastián Bauzá, actual Secretario Nacional de Deportes, señaló que hay que avanzar en la eliminación de estos grupos, que se debe cortar el relacionamiento institucional de los clubes con los hinchas violentos y que la Policía debe ser respaldada en su accionar.
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