Un documento de la Fiscalía de Paraguay describe cómo la organización montada por Sebastián Marset utilizó centros religiosos, empresas y financiamiento político para expandir el negocio del narcotráfico y lavar millones de dólares.
Para continuar, suscribite a Telenoche. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEUn documento describe cómo su organización utilizó centros religiosos, empresas y financiamiento político para expandir el negocio del narcotráfico.
Un documento de la Fiscalía de Paraguay describe cómo la organización montada por Sebastián Marset utilizó centros religiosos, empresas y financiamiento político para expandir el negocio del narcotráfico y lavar millones de dólares.
Según la acusación del fiscal paraguayo Deny Yun Paak, la alianza criminal comenzó a consolidarse en 2018 cuando Marset ingresó oficialmente a Paraguay a través del puente internacional de la amistad proveniente de Brasil. En ese momento, el uruguayo acababa de recuperar la libertad tras una condena en Uruguay por tráfico de drogas.
A partir de entonces el grupo criminal habría desarrollado una estructura internacional con tres componentes principales, el grupo liderado por Sebastián Marset, la red logística paraguaya encabezado por el “Tío Rico” y proveedores de cocaína provenientes de Bolivia.
La droga ingresaba a Paraguay y desde allí era enviada hacia Europa y África. El fiscal menciona dos incautaciones de cocaína vinculadas a Marset, cuyo valor en el mercado internacional superaba los 500 millones de dólares.
Uno de los aspectos más llamativos del expediente es el uso de estructuras religiosas para lavar dinero. De acuerdo con la acusación, parte del dinero proveniente del narcotráfico se utilizó para financiar la organización religiosa llamada Centro de Convenciones Avivamiento.
Se utilizó la institución para adquirir inmuebles, construir sedes religiosas y comprar equipamiento mientras se simulaba que los fondos provenían de donaciones o actividades del culto.
Para los investigadores, la asociación religiosa funcionaba como una fachada para blanquear dinero generado por el tráfico internacional de cocaína.
El expediente también revela vínculos directos entre Marcet y la estructura religiosa. Según el fiscal, el narcotraficante utilizó una aplicación de mensajería encriptada para coordinar pagos vinculados al entorno del pastor de la congregación.
En uno de los mensajes, Marset pidió a un colaborador pagar 100.000 dólares en Bogotá a un contacto identificado como Profeta Óscar, quien sería el pastor colombiano Óscar Alberto González Hincapié.
Sin embargo, el objetivo del entramado iba más allá del lavado de dinero, ya que la plataforma creada por Marcet ayudó a financiar la carrera política de José Alberto Insfrán.
El plan era competir por cargos en el departamento de Canindeyú, donde funcionaba su estructura religiosa.
Suscríbete y recibe todas las mañanas en tu correo lo más importante sobre Uruguay y el mundo.
SUSCRÍBETE