22 de enero de 2018 - 00:00 Los recolectores de la ciudad turca de Ankara conformaron una biblioteca pública con libros que la gente arrojó a la basura. Para esto acondicionaron una fábrica de ladrillos abandonada, donde colocaron estanterías que también fueron desechadas en contenedores.
En la actualidad el recinto cuenta con más de 6.000 ejemplares, según informó el municipio local Si bien en un principio la iniciativa estaba dirigida para que los funcionarios y sus familias pudieran acceder a los textos por 15 días, ahora se trata de un servicio abierto a todo el público.

La biblioteca se nutre de los libros que arriman recolectores de los 700 basureros del municipio de Cankaya las 24 horas del día.
Los vecinos de la zona también arriman los libros que piensan desechar para que sean tenidos en cuenta para la biblioteca.
A su vez, la fábrica abandonada cuenta con una superficie tal que los empleados lograron acondicionar una barbería, una cafetería, espacios de descaso y la administración del local.
