28 de abril de 2016 - 00:00 La Dirección de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas allanó en la tarde del jueves el campo El Entrevero en José Ignacio, propiedad del empresario kirchnerista Lázaro Báez, sin encontrar pistas de la ruta del dinero K. Ahora la Justicia allanará el campo de enfrente en busca de nueva información, según informó El Observador y confirmó Telenoche.
La Policía de Maldonado, por orden la Justicia, vigila desde anoche ese campo, según dijo a Telenoche el jefe de Policía de ese departamento, Erode Ruíz. Este campo se encuentra al sur de la ruta 10 y tiene salida al mar, dijo.
Ni la jueza de Crimen Organizado Adriana de los Santos ni la fiscal María de los Ángeles Camiño participaron del operativo de ayer porque se encontraban trabajando en el caso sobre pago de coimas en la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) por el que en diciembre de 2015 fue procesado Eugenio Figueredo.
Desde el miércoles y por orden Judicial había una guardia del Ministerio del Interior en las dos entradas del campo, según informaron a Telenoche fuentes policiales. Camiño, había solicitado ese día a la jueza Adriana de los Santos el embargo de El Entrevero.
El terreno, de unas 150 hectáreas, fue comprado en 2011 por una sociedad encabezada por Báez por 16,5 millones de dólares a través del escribano Adolfo Pittaluga Shaw y la seña de US$500.000 se trajo por ruta a Uruguay, según relató Leonardo Fariña, el “valijero” del dinero K ante la Justicia argentina.
El allanamiento no arrojó grandes resultados. Los efectivos abrieron el contenedor naranja que había mostrado el informativo Telenoche de Argentina luego de sobrevolar el área pero se encontraron elementos de gastronomía de un ex restaurante que el dueño del campo tenía, según publica El País. El contenedor se encuentra en un campo aledaño a la estancia del empresario kirchnerista.
Báez fue estrecho colaborador del fallecido expresidente argentino Néstor Kirchner y principal adjudicatario de obra pública en la sureña provincia de Santa Cruz, bastión kirchnerista.
La causa contra él y por la que también fue indagado Fariña se inició en 2013, cuando el financiero Federico Elaskar reconoció en un programa de televisión argentino haber sacado del país millonarios fondos de Báez a través de sociedades inscritas en Panamá, algo que luego negó ante la Justicia.
El caso volvió a tomar impulso después de que diversos medios argentinos difundieran recientemente unos vídeos grabados en 2012 que muestran a varias personas contando fajos de billetes, millones de dólares, en una oficina de la financiera SGI en Buenos Aires.
Y el pasado 18 de abril el juez argentino Sebastian Casanello procesó a Báez y a su hijo Martín, así como al contable Daniel Pérez Gadín y a los financieros César Fernández y Fabián Rossi, entre otros, al considerarlos "co-autores del delito de lavado de activos". Se trata del mismo caso por el que la Fiscalía argentina solicitó el pasado 9 de abril que se investigue a Cristina Fernández.
Fariña también involucró en el caso al aeropuerto uruguayo de Melilla, como uno de los lugares en los que hacía escala el dinero que Báez sacaba hacia el extranjero.