Este domingo Perú elige a su próximo presidente en una ajustada segunda vuelta entre la Keiko Fujimori (der.) y Roberto Sánchez (izq.), en una elección que busca poner fin a una prolongada etapa de inestabilidad política.
Para continuar, suscribite a Telenoche. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEMás de 27 millones de ciudadanos votan en un balotaje marcado por el desgaste institucional de un sistema que tuvo ocho presidentes en diez años.
Este domingo Perú elige a su próximo presidente en una ajustada segunda vuelta entre la Keiko Fujimori (der.) y Roberto Sánchez (izq.), en una elección que busca poner fin a una prolongada etapa de inestabilidad política.
Más de 27 millones de ciudadanos están habilitados para votar en unos comicios que definirán quién gobernará el país durante los próximos cinco años a partir del 28 de julio.
Fujimori, de 51 años y candidata de Fuerza Popular, busca llegar por cuarta vez a la presidencia y reivindica parte del legado de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000.
Por su parte, Sánchez, de 57 años, congresista y exministro de Juntos por el Perú, se presenta como heredero político del expresidente Pedro Castillo y promete impulsar cambios con foco en los sectores más postergados.
La votación se desarrolla en un contexto de profundo desgaste institucional. Desde 2016, Perú ha tenido ocho presidentes y ha atravesado sucesivas crisis políticas que erosionaron la confianza de la ciudadanía.
"Tenemos que escoger entre el mal menor, se repite la historia. Estamos en una crisis que lleva más de una década", dijo a AFP Renzo Masa, un estudiante de 23 años tras emitir su voto.
Tanto Fujimori como Sánchez votaron durante la jornada en Lima y se mostraron optimistas respecto a sus posibilidades. El candidato de izquierda afirmó que tiene "bastante esperanza" de cara al resultado.
La seguridad pública aparece como la principal inquietud de los electores en un país donde las denuncias por extorsión se multiplicaron durante los últimos años y el crimen organizado gana terreno.
"Es lo más crítico. Espero que acaben con la delincuencia", afirmó a AFP Carlos Altamirano, ingeniero de 49 años.
Fujimori propone endurecer la respuesta estatal frente al delito mediante la militarización de cárceles y zonas conflictivas, además de medidas contra la inmigración irregular.
Sánchez, en tanto, sostiene que el combate a la inseguridad pasa por enfrentar la corrupción dentro de las instituciones encargadas de aplicar la ley y administrar justicia.
El escenario electoral llega además tras una primera vuelta celebrada en abril, en la que ambos candidatos obtuvieron resultados modestos y marcada por problemas logísticos y denuncias de fraude que profundizaron la desconfianza ciudadana.
Ninguno de los dos cuenta con mayoría propia en el Congreso, por lo que el próximo presidente deberá negociar acuerdos políticos para gobernar y completar su mandato en un sistema que ha mostrado una fuerte fragilidad en la última década.
Los centros de votación permanecerán abiertos durante diez horas y los primeros resultados se esperan una vez finalizado el escrutinio inicial.
Con información de AFP.
Suscríbete y recibe todas las mañanas en tu correo lo más importante sobre Uruguay y el mundo.
SUSCRÍBETE