18 de enero de 2017 - 00:00 El presidente saliente de EEUU, Barack Obama, dijo hoy que no se quedará callado si ve esfuerzos por parte del Gobierno de su sucesor, Donald Trump, para deportar a los jóvenes indocumentados que llegaron al país de niños y son conocidos como "dreamers" ("soñadores").
En su última conferencia de prensa antes de dejar el cargo este viernes, 20 de enero, Obama rechazó la idea de que "arbitrariamente" o por motivos "políticos" se busque "castigar" a esos jóvenes "que no han hecho nada malo".
Esos jóvenes "aman a este país", y "son amigos de nuestros hijos y sus compañeros de clase", enfatizó Obama.
Por ello, prometió manifestarse como ciudadano, una vez que deje la Casa Blanca, contra los esfuerzos para deportar a esos jóvenes, al igual que si observa "discriminación sistemática", "obstáculos" para que las personas puedan votar o "esfuerzos institucionales para silenciar la disidencia o a la prensa".
Según fuentes legislativas demócratas, Obama ha pedido personalmente a Trump que proteja a los "dreamers" ("soñadores"), durante las conversaciones que ambos han mantenido para preparar la transición de poder.
Durante su última conferencia de prensa, Obama se refirió también a las recientes declaraciones de Trump al diario The Times, en las que apuntó a la posibilidad de poner fin a las sanciones contra Rusia por la anexión de Crimea y la injerencia en Ucrania a cambio de un nuevo recorte de los arsenales nucleares. En este sentido el político aseguró que está a favor de mantener una "relación constructiva" con Rusia, pero pidió a su sucesor que no "confunda" el objetivo de las sanciones que su Gobierno impuso a Moscú y que están relacionadas con el conflicto.
El mandatario también se refirió a su decisión de eliminar la política de "pies secos, pies mojados" para los indocumentados cubanos y dijo que ya no tenía sentido dentro del proceso de normalización de las relaciones con Cuba.
Esa política trataba a los cubanos de forma "completamente diferente" a otros inmigrantes procedentes de países como El Salvador o Guatemala, recordó Obama durante su último discurso oficial como presidente desde la Casa Blanca.