9 de noviembre de 2016 - 00:00 Melania Trump será una primera dama atípica: posó desnuda, como se encargó de recordar un grupo contrario a su esposo durante las primarias republicanas en el estado conservador de Utah, y es la segunda inmigrante en llegar al cargo desde la británica Louisa Adams, en 1825.
Melania brindó apoyo a su marido en varios actos, luciendo atuendos de alta costura. Si bien se la vio con frecuencia, se le escuchó muy poco.
En uno de sus pocos discursos prometió convertirse en una primera dama "defensora de las mujeres y los niños", y destacó la necesidad de que Estados Unidos "respete a las mujeres y les proporcione buenas oportunidades".
Defendió, además, la "necesidad de enseñar a los jóvenes" valores tradicionales estadounidenses, como "la honestidad, el respeto, la compasión, la caridad y la cooperación".