13 de noviembre de 2021 - 00:00 Seis años después del horror, las autoridades francesas rindieron este sábado varios homenajes en París y su suburbio de Saint-Denis a las víctimas de los atentados del 13 de noviembre de 2015 en momentos en que se lleva a cabo el juicio contra sus responsables.
Acompañado por la alcaldesa de París Anne Hidalgo, el primer ministro francés Jean Castex comenzó la serie de homenajes depositando una ofrenda de flores seguida de un minuto de silencio frente al Stade de France, antes de dirigirse a las terrazas de los cafés y a la sala de conciertos del Bataclan en París, donde los comandos, teleguiados por el grupo yihadista Estado Islámico, mataron a 130 personas y hirieron a más de 350 en aquella fatídica noche.
De su lado, la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, que cierra este sábado una visita de cuatro días a Francia, depositó poco después de mediodía un ramo de flores blancas frente al café Carillon y luego entró brevemente a este lugar, uno de los escenarios de los ataques.
Esta serie de homenajes terminará por la noche con el minuto de silencio que también se observará justo antes del inicio del partido de fútbol Francia-Kazajistán (19H45 GMT) en el estadio del Parc des Princes en París.
Ante el Bataclan, los supervivientes y los familiares de las víctimas escucharon con emoción los nombres de cada una de las 90 personas que murieron en la sala de conciertos.
Después de una ceremonia sin público en 2020 a causa de la pandemia de covid-19, la conmemoración parece más importante que nunca, paralelamente a un juicio histórico que, desde septiembre, reaviva el recuerdo del ataque terrorista más mortífero jamás cometido en Francia.
"El año pasado, nos prohibieron venir y lo vivimos mal. Ese año, había una necesidad de reunirse, reforzada por el juicio", dijo Bruno Poncet delante del Bataclan.
Una opinión que también comparte Arthur Denouveaux, presidente de la asociación de víctimas Life for Paris: "El juicio nos acerca a todos y hay un deseo muy fuerte de encontrarse en un marco conmemorativo".
Estrés postraumático, culpa del superviviente, desfase persistente con el resto de la sociedad... los testimonios de las víctimas y de sus familiares revelan las cicatrices indelebles y la magnitud de los daños psicológicos que causaron esos atentados en centenares de vidas destrozadas.
Para afrontar el resto del juicio, que continuará hasta finales de mayo, "la gente siente que es importante acercarse unos a otros", resume Denouveaux. "Compartir todas estas experiencias en el estrado, también aumenta el sentimiento de pertenecer a una comunidad que tiene sentido", prosigue. AFP