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Foto: Louise Goosens[/caption]
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Foto: Louise Goosens[/caption]
Un labrador cuida a un niño de 9 años que se encuentra internado en el Hospital de Wellington que, aunque no permite el acceso animal a sus instalaciones, lo hizo tras descubrir el fuerte vínculo que existe entre ambos.
Mahe es un labrador negro que, tras seis meses de entrenamiento para acompañar a niños con autismo, se convirtió en el mayor apoyo para James Isaac.
James rechaza todo tipo de contacto con su familia, pero no se separa del perro, ni siquiera durante sus visitas al hospital al que asiste periódicamente para hacerse pruebas.
La madre de James, Michelle Isaac, expresó que hasta la llegada del perro su hijo era muy ansioso, lo que hacía muy difícil hacerle las pruebas médicas.
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Foto: Louise Goosens[/caption]
Durante el tratamiento, Michelle recuerda como tras la anestesia Mahe no dejaba de mirar a James. "Se le veía realmente preocupado", añade.
Su madre y otros familiares reconocieron que la llegada de Mahe cambió radicalmente a la familia y lo que antes era estresante y angustiante, ahora es más normal.
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