21 de febrero de 2026 - 14:58 Vivir en amplias zonas de Nigeria implica convivir con el riesgo permanente de ataques armados, secuestros y masacres. La violencia de grupos conocidos localmente como “bandidos” se ha convertido en una amenaza cotidiana, especialmente en el noroeste del país.
El último episodio ocurrió entre el jueves y el viernes, cuando hombres armados mataron al menos a 38 personas en el pueblo de Dutse Dan Ajiya, en el estado de Zamfara, según la policía y autoridades locales. Los atacantes dispararon contra los habitantes e incendiaron viviendas tras saquearlas.
Un contexto de violencia que no tiene fin
Estos grupos operan principalmente en zonas rurales y utilizan motocicletas para desplazarse, lo que dificulta su persecución. Su principal actividad es el secuestro de civiles para exigir rescates, aunque también realizan asesinatos masivos y destrucción de comunidades enteras.
Pese a la presencia del ejército, desplegado desde hace años en la región, la violencia persiste. Intentos de reconciliación, como amnistías y compensaciones económicas, no lograron frenar los ataques.
La crisis de seguridad en Nigeria no se limita a estos grupos. Desde 2009, el país también enfrenta una insurgencia yihadista liderada por Boko Haram y el Estado Islámico en África del Oeste, que dejó más de 40.000 muertos y dos millones de desplazados, según Naciones Unidas.
El resultado es un escenario de inseguridad crónica, donde miles de personas viven bajo amenaza constante y muchas comunidades quedan expuestas a ataques sin protección efectiva.
Con información de AFP.