El presidente de Brasil Michel Temer brindó un discurso con motivo del Día Internacional de la Mujer y generó la polémica tras destacar el rol femenino en la economía doméstica.
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SUSCRIBITEEl presidente de Brasil Michel Temer brindó un discurso con motivo del Día Internacional de la Mujer y generó la polémica tras destacar el rol femenino en la economía doméstica.
Frente a un gran auditorio en el palacio presidencial de Plantalto, Temer aseguró que nadie mejor que las mujeres percibe los "desajustes" de los precios en los supermercados por lo que, según Temer, tienen una "gran participación" en la economía.
"Nadie es capaz de detectar mejor las eventuales fluctuaciones económicas que la mujer, por el presupuesto doméstico mayor o menor", agregó el mandatario.
"Tengo la absoluta convicción, por estar al lado de Marcela (en referencia a su esposa), de cuánto la mujer hace por la casa, por el hogar, y por tanto hacia la sociedad (...) Si los hijos crecen es porque tuvieron una adecuada formación y educación en sus casas y seguramente quien hace esto no es el hombre sino la mujer", aseveró Temer.
El presidente brasileño admitió que la mujer es tratada en el país como una "figura de segundo grado" y que si la sociedad "va bien" es porque las personas tuvieron una buena educación en casa, y "quien hace esto es la mujer".
Para Temer, "aquí en Brasil y todavía en otras partes del mundo, la mujer todavía es tratada como si fuera una figura de segundo grado, cuando en verdad ocupa el primer grado en todas las sociedades".
Las palabras de Temer causaron una gran polémica en las redes sociales que intentó atajar la secretaria nacional de Políticas para las Mujeres, Fátima Pelaes, quien rechazó que las declaraciones fueran machistas y dijo que el presidente solo se refirió a la jornada doméstica y profesional de las mujeres de hoy en día.
Pelaes resaltó que Temer impulsó la creación de una comisaría para las mujeres y defendió que hay que valorar sus actitudes y no sus discursos. "Esas declaraciones me hacen querer llorar, son ridículas", se lamentaba una brasileña en Twitter.
"Temer todavía no se dio cuenta de que no vivimos en el siglo XVIII??", añadía otra.
"Será que su mujer sabe cuánto vale el kilo de carne?", se preguntaba otra de las brasileñas indignadas.
Temer, de 76 años y casado con una ex-miss local de 33 años, recibió un aluvión de críticas por la ausencia de mujeres y de negros en su Ejecutivo cuando asumió plenamente, el pasado agosto, en sustitución de Dilma Rousseff, destituida por el Congreso. EFE
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