Las investigaciones autorizadas por supuesta corrupción contra ocho ministros y decenas de legisladores de 14 partidos abrieron este miércoles otra fase de la aguda crisis política brasileña y dejaron contra la pared al Gobierno de Michel Temer.
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SUSCRIBITELas investigaciones autorizadas por supuesta corrupción contra ocho ministros y decenas de legisladores de 14 partidos abrieron este miércoles otra fase de la aguda crisis política brasileña y dejaron contra la pared al Gobierno de Michel Temer.
La Justicia investigará al ministro de Industria y Comercio Exterior, Marcos Pereira, a los ministros de la Presidencia, Eliseu Padilha; Secretaría General, Wellington Moreira Franco; Ciencia y Tecnología, Gilberto Kassab; Integración Nacional, Helder Barbalho; Relaciones Exteriores, Aloysio Nunes; Agricultura, Blairo Maggi; y Ciudades, Bruno Araújo.
El "apocalipsis político" que muchos esperaban con la cooperación judicial pactada por 77 exdirectivos del grupo Odebrecht comenzó la noche de este martes, con la decisión del Supremo, apoyada en esos testimonios, de investigar a un centenar de políticos, una cifra que aún es parcial y pudiera aumentar en las próximas semanas.
Además de ocho ministros y decenas de parlamentarios, en la lista de sospechosos están 12 de los 27 gobernadores del país y los cinco expresidentes brasileños vivos: José Sarney (1985-1990), Fernando Collor de Mello (1990-1992), Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016).
A pesar de que el escándalo salpica a ocho ministros y a catorce partidos, en su mayoría de la base oficialista, Temer se ha mostrado muy relajado e intentó transmitir tranquilidad en medio de la tempestad que se abate sobre toda la clase política nacional.
MINISTROS. Durante dos discursos brindados este miércoles, Temer ratificó que no expulsaría a los ministros acusados.
Incluso, semanas atrás, ante la inminencia de esa decisión judicial, había comunicado que no pretende destituir a ninguno de sus ministros por el hecho de ser investigado, aunque sí llegaría a ese extremo si las acusaciones fueran aceptadas por los tribunales, con lo cual no se espera un impacto inmediato en el Gobierno.
"En las eventuales divergencias o interpretaciones equivocadas, quien dará la palabra final será la Justicia", pero lo que "no podemos hacer jamás es paralizar al Gobierno", dijo Temer casi con las mismas palabras en esos dos actos.
"El Gobierno ejecuta, el Congreso legisla y el Poder Judicial juzga", pero "nada puede paralizar" al Ejecutivo, subrayó en ambas ocasiones.
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