Estados Unidos, aún conmocionado por el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero, se prepara para una sucesión presidencial atípica marcada por las restricciones por la pandemia del COVID-19 y las extremas medidas de seguridad.
Para continuar, suscribite a Telenoche. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEEstados Unidos, aún conmocionado por el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero, se prepara para una sucesión presidencial atípica marcada por las restricciones por la pandemia del COVID-19 y las extremas medidas de seguridad.
Joe Biden asumirá en un acto sin público y sin la presencia del mandatario saliente, Donald Trump.
Solo habrá 1.000 invitados en lugar de los 200.000 habituales. En su lugar, se plantaron banderas para representar a los estadounidenses fallecidos por COVID-19.
AFP.
Ni los ensayos y preparativos de la ceremonia escaparon a las tensiones, ya que el pasado lunes se interrumpió un ensayo luego de que se detectara un incendio en las proximidades del Capitolio.
El edificio fue evacuado en precaución por amenaza de seguridad, pero finalmente se trató de una falsa alarma.
Washington vive bajo una seguridad fortificada con el despliegue de miles de integrantes de la Guardia Nacional y un perímetro de seguridad que incluye la Casa Blanca y el Capitolio.
AFP.
Por temor a las amenazas internas, el FBI investiga los 25.000 oficiales de la Guardia Nacional que llegaron a Washington, una cifra dos veces y media superior a anteriores asunciones.
AFP.
Suscríbete y recibe todas las mañanas en tu correo lo más importante sobre Uruguay y el mundo.
SUSCRÍBETE