15 de marzo de 2016 - 00:00 El asesino del comerciante judío de Paysandú, Carlos Peralta, está internado en la sala once del Hospital Vilardebó, la de pacientes judiciales. Entre seis y siete guardias lo vigilan según el turno y la primera pericia psiquiátrica que se le realizó, dio cuenta de rasgos de personalidad esquizoparanoicos y psicopáticos, además de síntomas depresivos.
Peralta está medicado y "se porta bien". Según informa El País, en el Vilardebó saben que al menos por quince días más el paciente continuará ahí. Están a la espera de una nueva pericia que lleva a cabo el Instituto Técnico Forense (ITF), que deberá "confirmar o denegar el diagnóstico".
"Está tranquilo. No está violento. Y tiene medicación", agregó la fuente consultada por el matutino. Los siete guardias no están solo para él, son los mismos para toda la sala 11, que cuenta con cuatro celdas de máxima seguridad.
Peralta fue procesado por "un delito de homicidio especialmente agravado en concurrencia formal con un delito de comisión de actos de odio, desprecio o violencia hacia determinadas personas, en régimen de reiteración real con un delito de lesiones personales agravado". Esto luego de matar a David Fremd a cuchillazos en el centro de Paysandú en la mañana del nueve de marzo.
El médico —que fue quien recomendó su internación en un centro psiquiátrico pero que sea evaluado en profundidad—, reconoció que la entrevista con él fue "difícil", porque "por momentos se angustia y llora, por momentos se desentiende y entra en espacios de mutismo selectivo".
En su declaración en el Juzgado, en tanto, Peralta dijo ser víctima de discriminación y persecución por su afiliación al islam. Y señaló que el martes pasado, cuando mató a Fremd, le había encomendado a Alá que lo "guiara en su camino".