El robo y vandalismo a esculturas y monumentos es común en Montevideo, pero también en otros puntos del país, impulsados por el valor que pueden alcanzar los metales en el mercado ilegal.
Preocupación por robo y vandalismo en monumentos: el mercado ilegal de metales y las medidas para prevenirlo
El daño al patrimonio se produce tanto en la capital como en el resto del país, y tanto las autoridades como la ciudadanía expresan su molestia.
Hay preocupación entre las distintas autoridades por este daño al patrimonio que, muchas veces, no tiene solución.
Marcel Suárez, director de la Comisión del Patrimonio, dice para este informe de Telenoche que “no es nuevo el fenómeno, pero bastante frecuente en plazas y cementerios”.
Suárez lamentó que “hay personas que encuentran interesante arrancar un fragmento de una estatua para venderlo. Lo triste es que hay quien lo compra”.
Marcelo Roux, director de Espacios Públicos de la Intendencia de Montevideo (IM), señaló que, en la capital, “los problemas más importantes se dan, sobre todo, en los monumentos construidos en bronce”.
La IM recibe unas mil denuncias por vandalismo al año. Matilde Antía, alcaldesa del municipio CH, explica que en esa zona de la capital “hay muchos monumentos y las placas están hechas con materiales de valor”.
En Montevideo, en los distintos espacios públicos, hay 803 piezas artísticas y, de acuerdo a un relevamiento, la afectación más grande las sufre un 3% de estas obras.
Roux enumeró el monumento a Albert Einstein y Carlos Vaz Ferreira, de la Plaza de los Treinta y Tres, el monumento al Cóndor, en el Parque Rodó, la fuente Cordier y El Peón de Estancia, ambas en el Prado.
Los delincuentes roban, por lo general, trozos de material de mediano porte, pero también placas y letras, que son arrancadas con mayor facilidad, como la del Ombú de Bulevar España o las inscripciones del monumento a José Pedro Varela, en la plaza del mismo nombre.
Esto también ocurre en ciudades del interior del país, como informara Telenoche sobre el busto de José Pedro Varela, en Pando.
Ante el problema, la ciudadanía exige medidas para la protección de estas obras: “Ignorancia”, “falta de respeto”, “inseguridad” y “profanación de la cultura”, son algunas de las opiniones que los montevideanos tienen respecto a la vandalización del patrimonio público.
Suárez señala que existen dificultades a la hora de reparar los monumentos: algunos de esos trabajos, dice, “llevan años”, requieren de mano de obra altamente especializada y los materiales son caros.
Y, aunque los hechos se denuncian, la mayoría de los robos quedan impunes. Frente a esta realidad, la IM implementará en el correr de este año un plan de colocación de cámaras de vigilancia especialmente diseñadas para estos espacios.
Vea el informe completo de Telenoche
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