4 de julio de 2023 - 08:34 La escritora chilena, Isabel Allende presentó "El viento conoce mi nombre", su último trabajo, que refleja, entre otras cosas, de la dura realidad a que deben enfrentarse los inmigrantes. Es un tema que conoce muy bien, ya que desde su Fundación, creada en homenaje a su hija Paula, se dedica a mejorar los derechos de los mujeres y las niñas.
Con la delicadeza y el respeto que caracteriza a Isabel, contestó a la web de Telenoche, varias preguntas sobre su nuevo libro:
En el libro se plantean dos historias centrales que sucedieron en diferentes momentos, como si la humanidad no hubiera aprendido suficiente. ¿Cómo fue el proceso de elección de los personajes?
El personaje de Anita fue inspirado por un caso que vimos a través de mi fundación. Se trataba de de una niña de Centroamérica que entró con su madre ilegalmente a los Estados Unidos y fueron separadas. La niña pasó por centros de detención y casas de acogida, la madre fue a dar a una prisión. Al cabo de ocho meses fue posible reunirlas y fueron deportadas a México. Nunca más supimos de ellas. La niña era ciega. Selena está inspirada por las asistentes sociales que trabajan en la frontera y conozco personalmente. A Samuel lo basé en uno de los sobrevivientes del Kinderstransport que vi en la televisión. En l938 diez mil niños judíos de Alemania y otros países europeos fueron recibidos en Inglaterra como refugiados en lo que se llamó el Kinderstranport. Los padres tuvieron que tomar la desgarradora decisión de separarse de los hijos para salvarles la vida.
Pese a los grandes sufrimientos que padecen hay como un tozudo instinto que les permite sobrevivir y seguir para adelante. En ambos casos hay ayuda de otras personas, fundamentalmente redes de contención integradas por mujeres. ¿Es parte de sostener la afirmación de que todo será mejor cuando se termine el patriarcado?
Sabemos de los horrores que padecen los refugiados, pero nunca se habla de los miles y miles de personas que tratan de aliviar esa tragedia. En ese trabajo no hay dinero ni fama, por eso lo hacen en general las mujeres. En mi novela aparecen las víctimas, pero en realidad esta es una historia de solidaridad y compasión. Y en cuanto al patriarcado… bueno, creo que ya toca reemplazarlo por una civilización con paridad de género en la cual mujeres y hombres tengan el poder por igual y tomen las decisiones que nos conciernen a todos. Eso no pondrá fin a muchos problemas que enfrenta la humanidad, pero las soluciones serán más efectivas, justas e integrales.
Queda en evidencia en esta novela, el trato cruel que reciben los migrantes que intentan ingresar a Estados Unidos, que perfectamente podemos traspolar a los que mueren a diario en Europa. ¿Cómo fue la decisión de hablar de eso y la investigación previa del tema?
Desde hace años mi fundación ayuda a financiar programas y organizaciones que trabajan en los campos de refugiados, no sólo en los Estados Unidos, también en Europa. Así me entero de los casos más dramáticos y conozco a las personas involucradas, tanto a las víctimas como a quienes ayudan. La investigación fue fácil, aunque la hice casi toda en tiempos de la pandemia, por zoom desde mi casa. Tengo todos los contactos necesarios gracias a mi fundación.
En este trabajo, las historias se van encontrando a lo largo de la novela, pero también podrían ser historias aisladas, cada una con su libro por lo delicado y amoroso de la manera de contar. ¿Cuál de los personajes es el principal y por qué?
Para mí el personaje principal es Samuel Adler, porque el aparece de la primera hasta la última página y en él vemos la mayor transformación. Por el trauma que sufrió en la infancia, Samuel es un hombre cerrado, introvertido, que no corre riesgos, no quiere que nada perturbe su seguridad, ni siquiera su mujer. Ella es atrevida, libre, original, infiel, llena de vida y de secretos. Samuel la adora, pero no quiere saber lo que ella hace, porque estaría obligado a tomar una posición. A los 86 años, viudo y triste, se encuentra encerrado en su casa por la pandemia del Covid sin más compañía que su fiel ama de casa y un perro. Entonces tiene tiempo de reflexionar y comprende que ha cometido grave pecado de la indiferencia: ha dejado pasar la vida por su lado sin vivir realmente. Cuando aparece Anita, la niña ciega que necesita un hogar, Samuel abre su casa y su corazón. En la ancianidad, cambia.
El libro
Una historia de violencia, amor, desarraigo y esperanza
Viena, 1938. Samuel Adler es un niño judío de seis años cuyo padre desaparece durante la Noche de los Cristales Rotos, en la que su familia lo pierde todo. Su madre, desesperada, le consigue una plaza en un tren que le llevará desde la Austria nazi hasta Inglaterra. Samuel emprende una nueva etapa con su fiel violín y con el peso de la soledad y la incertidumbre, que lo acompañarán siempre en su dilatada vida.
Arizona, 2019. Ocho décadas más tarde, Anita Díaz, de siete años, sube con su madre a bordo de otro tren para escapar de un inminente peligro en El Salvador y exiliarse en Estados Unidos. Su llegada coincide con una nueva e implacable política gubernamental que la separa de su madre en la frontera. Sola y asustada, lejos de todo lo que le es familiar, Anita se refugia en Azabahar, el mundo mágico que solo existe en su imaginación. Mientras tanto, Selena Durán, una joven trabajadora social, y Frank Angileri, un exitoso abogado, luchan por reunir a la niña con su madre y por ofrecerle un futuro mejor.
En El viento conoce mi nombre pasado y presente se entrelazan para relatar el drama del desarraigo y la redención de la solidaridad, la compasión y el amor. Una novela actual sobre los sacrificios que a veces los padres deben hacer por sus hijos, sobre la sorprendente capacidad de algunos niños para sobrevivir a la violencia sin dejar de soñar, y sobre la tenacidad de la esperanza, que puede brillar incluso en los momentos más oscuros.