9 de febrero de 2026 - 07:48 Bad Bunny fue el gran protagonista del show de medio tiempo del Super Bowl y transformó el estadio Levi’s de Santa Clara, California, en una fiesta de identidad latina. Durante 13 minutos, el artista puertorriqueño llevó al escenario una puesta cargada de español, referencias a los barrios y símbolos de Puerto Rico, en un espectáculo seguido por más de 120 millones de personas.
Una fiesta latina en el Super Bowl
El show comenzó con “Tití me preguntó” y continuó con un popurrí de éxitos como “Yo perreo sola” y “Voy a llevarte pa PR”. El campo de juego se convirtió en una plantación de caña y un barrio popular, con carritos de comida, una boda y escenas cotidianas que marcaron el tono cultural de la presentación.
Vestido con un uniforme blanco de football americano intervenido con el apellido Ocasio y el número 64, Bad Bunny rindió homenaje a referentes del reguetón como Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee, y recordó que su música nace “de los barrios y los caseríos”.
Sorpresas sobre el escenario
Uno de los momentos más celebrados fue la aparición de Lady Gaga, quien interpretó una versión salsera de “Die with a Smile” antes de dar paso a temas como “Un baile inolvidable” y “Nuevayol”.
Más tarde, Ricky Martin aportó un fuerte contenido político al cantar “Lo que le pasó a Hawái”, considerada un himno independentista de Puerto Rico, que derivó en “El apagón”.
Mensaje y reacción de Trump
Con una bandera en mano, Bad Bunny cerró el show con un mensaje de unidad continental. En inglés dijo “Dios bendiga a América”, enumeró países del continente y lanzó un balón con la frase “Juntos somos América”. En el estadio quedó proyectada la consigna: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.
El espectáculo generó una inmediata reacción política. El expresidente Donald Trump, que siguió el partido desde Mar-a-Lago, calificó en redes sociales la actuación —la primera mayoritariamente en español en un Super Bowl— como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”, en un contexto marcado por su discurso antimigración.
La presentación de Bad Bunny, celebrada por gran parte de la comunidad latina como una reivindicación cultural, volvió a instalar el debate sobre identidad, idioma y política en el mayor evento deportivo de Estados Unidos.