10 de julio de 2016 - 00:00 Portugal consiguió por primera vez en su historia la Eurocopa y, con su triunfo ante Francia se covirtió en la décima selección que gana el torneo continental. El cuadro luso perdió como anfitrión la final de 2004, pero se resarció en Saint Denis este domingo ante un conjunto francés que perdió la oportunidad de lograr su tercera corona e igualar con Alemania y España, que se mantienen como reyes del torneo.
La final de este domingo es la primera que se resuelve en la prórroga tras acabar los 90 minutos reglamentarios con empate a cero. No se jugaba el periodo adicional desde que Francia se impuso a Italia por 2-1 en la final de Bélgica/Holanda 2000 con gol de oro de David Trezeguet.
Éder, héroe anónimo que llegó a la Eurocopa casi como relleno en la plantilla lusa, le dio a Portugal el primer título de su historia, una Eurocopa que mereció por su capacidad de supervivencia durante el torneo y en una final en la que ni la ausencia de Ronaldo la descompuso, frente a una decepcionante selección francesa.
Fue Eder, curiosamente un delantero que ha revivido en Francia con el Lille, el que, con un remate desde fuera del área en el minuto 109, sentenció una final sin juego, en la que Francia no fue capaz de aprovechar la lesión de Cristiano Ronaldo.
No hubo duelo Cristiano-Griezmannm porque Dimitri Payet lo evitó. El delantero del West Ham acabó en poco más de 15 minutos con la que se suponía la gran atracción. Con dos duras entradas, enterró los sueños del capitán portugués. Fueron dos entradas a destiempo, dos golpes en la rodilla que necesitaron atención y dejaron knock out a la estrella del Real Madrid, que se fue entre lágrimas y sustituido por Ricardo Quaresma.
La lesión del madridista enfrió aún más una primera mitad que no tuvo ritmo.
Francia trató de aplicar el mismo plan que ante Alemania e Islandia, presión alta y velocidad. De inicio robó la pelota en campo contrario, pero no tuvo claridad ante la poblada defensa portuguesa y los lusos, que de salida ya no tuvieron apuro a la espera de su oportunidad.
Sin apenas noticias de Griezmann y mucho menos de Paul Pogba, probablemente el jugador que más se ha devaluado en esta Eurocopa, Didier Deschamps recurrió a Kingsley Coman en busca de algo que sacudiese la final. Y fue +eñ ñ que propició la mejor ocasión, un centro medido a la cabeza de Griezmann, que el delantero del Atlético, solo, peinó por encima del travesáneo.
Portugal entendió que no le bastaría con defender y buscó la sorpresa en los últimos diez minutos, pero no la tuvo, por lo que el partido terminó en un cero a cero. En el alargue, Portugal revivió y comenzó a meterle miedo a Francia. Primero lo hizo con un remate de cabeza de Éder, luego con un golpe al travesáneo de Raphael Guerreiro y, finalmente, con el cañonazo del delantero del Lille, que metió a Portugal, al fin, en el palmarés de un gran torneo y al atacante originario de Guinea-Bissau en la historia de su país.