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Fue el propio Eriksson quien comenzó arriba en los primeros compases de la tanda. El sueco fue el primero en inaugurar la tabla de tiempos, con un lento 1:41.982, mientras que el primer registro de Urrutia fue de 1:44.986. Los pilotos del Koiranen mejoraron sus registros en la segunda vuelta, pero estos estarían lejos del mejor tiempo que obtuvo el número 8 sobre el final de la tanda.
A tres vueltas el equipo llamó al box a ambos, y tras una breve detención volvieron a la pista. Mientras ello ocurría, los tiempos fueron bajando. Primero fue Agostini, luego Lynn y más tarde Ceccon quienes dominaron parcialmente el clasificador, pero fue Alex Lynn el que, con un tiempo de 1:38.667, quedó primero. El tiempo del piloto protegido por Red Bull fue lo suficientemente rápido como para asegurarle por varios minutos el mejor lugar de partida.
En la séptima vuelta Urrutia pulió unas décimas, registrando 1:42.845, y en la octava bajó dos segundos, para cerrar el giro con 1:40.026. A 14 minutos para el final, la paridad era tan grande que había 24 pilotos encerrados en un segundo.
Ya con caucho usado, las posiciones se mantuvieron con Lynn en punta hasta la última salida por tiempos, a cuatro minutos para el fin de la tanda.
Nick Yelloly fue el primero en arrebatarle la pole a Lynn, con un 1:38.536, y Urrutia conseguía bajar el minuto cuarenta, con su mejor vuelta hasta el momento en Monza, de 1:39.599.
Cuando faltaba menos de un minuto para el fin de la tanda apareció el mejor tiempo de Eriksson. El sueco clavó los relojes en 1:38.195, siendo 0.308 segundos más veloz que Zamparelli, y 0.341 que Yelloly.
Con la cuenta regresiva agotada, Lynn venía con muy buenos parciales como para la pole, pero su compañero Fontana se fue a la grava, y las banderas amarillas le impidieron seguir apretando.
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