En 1909 un buque procedente de Southampton llegó al puerto de Montevideo. Allí venía el joven Sidney Buck, de 24 años, oriundo de Londres y miembro de una numerosa familia.
Jugó en Wanderers, la selección de Uruguay y de Argentina y ganó torneos de tenis: la historia de Sidney Buck
El deportista inglés, que además trabajaba en una compañía de seguros lució la Celeste, se destacó en el conjunto bohemio y levantó un trofeo en Quilmes.
El muchacho llegaba a estas tierras lejanas por una oferta laboral en el rubro de los seguros, pero su pasado como futbolista en su país natal lo llevó a vincularse rápidamente con el Montevideo Wanderers
El historiador Manuel Paredes recuerda que el club bohemio era, por entonces, un club típicamente inglés, que hacía que recién llegado se sintiera como en casa y con el que salió campeón casi enseguida.
Era extremo por derecha y su puesto estaba ocupado por Rafael De Miquelerena, “el primer crack” de Wanderers, que también llegó a la selección uruguaya. De Miquelerena era un deportista nato, que practicaba varias disciplinas y falleció sorpresivamente practicando canotaje en el Río de la Plata.
Buck, beneficiado de alguna manera por la tragedia, se hizo de la titularidad del puesto y fue uno de los pilares ofensivos del blanquinegro, que en 1909 se quedó con el título de campeón uruguayo.
Además, su desempeño le hizo merecer la convocatoria para integrar el representativo uruguayo, y tuvo su participación en el estadio Belvedere ante Argentina, consiguiendo el gol del empate a 2.
Pero también fue parte del estreno de la camiseta celeste, en Argentina, por la Copa Centenario ante Chile, en mayo de 1910, donde convirtió para el 3 a 0 oriental
“No era un goleador, pero era un delantero con gol”, destaca Paredes.
En 1911 regresó por un corto tiempo a Inglaterra, de donde retornó al año siguiente, esta vez a Buenos Aires. Allí se vinculó a Quilmes y ese mismo año le arrebató con el conjunto cervecero el título al poderoso Alumni, que llevaba una década victorioso.
Allí también lo citaron al equipo seleccionado, donde se puso la albiceleste y le tocó caer ante la Celeste en el Parque Central por 0-3.
Al poco tiempo regresó a Montevideo, ahora como gerente de la compañía de seguros London & Lancashire, ubicada frente a la Plaza Matriz.
Por entonces dejó el fútbol competitivo, pero se volcó al tenis e impulsó al naciente Círculo de Tenis y fue campeón en singles en tres oportunidades en torneos organizados por la Comisión Nacional de Educación Física.
Años después regresó a radicarse en Buenos Aires, donde falleció en la década de 1960.
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