15 de julio de 2018 - 00:00 "Tengo algo de uruguayo, como su estilo de juego en el que dan todo por el equipo, no se dan nunca por vencidos y ayudan a sus compañeros. Es una nacionalidad que adoro y un país que adoro ", dijo durante la Copa del Mundo el francés Antonie Griezmann.
Y así lo demostró: además de no haber festejado el gol que anotó ante Uruguay, tomar mate y escuchar cumbia nacional, Griezmann habló ante los periodistas aferrado a la bandera uruguaya, luego de consagrarse campeón del mundo.
El periodista uruguayo Javier de León le entregó la bandera celeste al jugador en medio de la conferencia. Griezmann se paró, la fue a buscar y se la puso en los hombros.
El jugador es amigo de Diego Godín y José María Giménez, sus compañeros en el Atlético de Madrid.
Pero su conexión uruguaya comenzó en San Sebastián, el club que le formó desde los 14 años, donde dio el primer gran salto futbolístico, en buena medida de la mano de Martín Lasarte, el técnico que devolvió a los donostiarras a la primera división y que lanzó al francés.
Allí se cruzó también con Carlos Bueno, que tenía 30 años cuando Griezmann, de 17, comenzaba a pedir paso. Con él se aficionó al mate, pero también se hizo hincha de Peñarol, donde había jugado el uruguayo.