13 de febrero de 2024 - 12:06 ¿Por qué Estados Unidos decidió confiar en el sector empresarial? Para el programa insignia Artemis, que pretende llevar de regreso astronautas a la Luna, la NASA ha realizado una reorganización fundamental e involucra a la industria espacial privada.
En este nuevo paradigma, ha decidido apostar por la economía de mercado y la competencia empresarial para lograr hazañas a un costo mucho menor.
Este enfoque ya ha dado frutos, pero también representa riesgos, particularmente que Estados Unidos se vea superado por China, su rival principal.
El éxito de SpaceX, del magnate Elon Musk, ha sido fundamental. Actualmente los vehículos SpaceX son el único medio de transporte con el que cuentan los astronautas para viajar a la Estación Espacial Internacional (EEI) desde suelo estadounidense.
La NASA también le encargó a Boeing el desarrollo de un taxi espacial hasta la ISS, pero aún no está certificado.
Durante la Guerra Fría, la agencia espacial de Estados Unidos invirtió grandes presupuestos ¿Qué cambió?
Según un estudio, cada despegue del transbordador espacial le costó a la NASA más de 2.000 millones de dólares (ajustados a la inflación), mientras el costo promedio de un asiento en un cohete SpaceX asciende a 55 millones de dólares, según una auditoría del gobierno.
Ahora, en lugar de encargarles máquinas a sus socios en la industria y explicarles exactamente cómo construirlas, la NASA les manifiesta a las empresas lo que necesita y les permite desarrollar su propia propuesta.
Para la era Apolo, la NASA fue financiada con más de 300.000 millones de dólares, según el analista Casey Dreier de la Planetary Society. Eso es considerablemente más que los 93.000 millones que la agencia gastará en Artemis hasta 2025.
La NASA firmó un contrato con SpaceX para desarrollar un módulo de alunizaje que pose a astronautas en la superficie lunar, pero el sistema previsto por la empresa, que responde a sus propios intereses, es complejo.
La NASA tiene previsto regresar a la Luna en 2026, aunque el calendario todavía podría postergarse. China, en tanto, planea enviar humanos a la Luna en 2030.
Los chinos "no tienen que preocuparse por todas las inquietudes que vemos en Estados Unidos, donde el panorama político está muy polarizado y donde hay amenazas de parálisis presupuestaria", refirió G. Scott Hubbard, exdirector de la NASA.
De cualquier forma, la agencia estadounidense ya no puede dar marcha atrás a su sociedad con el sector privado.
AFP.