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Conociendo el mar

Aunque no lo creas, esta especie es un animal: conocé al coral naranja de la expedición "Uruguay Sub 200"

A casi 2.400 metros de profundidad, proliferan estos coloridos individuos, que a simple vista parecen vegetales o incluso estructuras rocosas, pero no lo son.

12 de septiembre de 2025 - 09:37

La expedición "Uruguay Sub 200" volvió a sorprender con una transmisión que mostró, en tiempo real, la diversidad de los fondos marinos frente a la costa uruguaya. Esta vez, el protagonista fue un coral naranja observado a 2.399 metros de profundidad por el vehículo operado remotamente SuBastian. A primera vista podría confundirse con una planta o incluso con una roca luminosa, pero lo cierto es que se trata de un animal.

Los corales son colonias de diminutos pólipos que conforman verdaderas ciudades submarinas. Se reproducen, se alimentan y responden a los cambios de su entorno. En este caso, el coral naranja impresionó por su color y vitalidad en un ambiente de oscuridad permanente, donde la presión es enorme.

Exuberancia en el fondo del mar

A lo largo de toda la campaña de expedición, se ha mostrado cómo los científicos exploraban una depresión en el terreno marino, donde la topografía genera diferentes corrientes. Han aparecido corales blandos de distintos colores: blancos, verdes, violetas e incluso dorados, algunos con bases tan grandes que denotan siglos de crecimiento. Por ejemplo, el equipo comentó lo inusual de ver corales verdes en estas profundidades, ya que son pocas las especies conocidas con esa tonalidad.

Junto a ellos conviven pequeños isópodos, moviéndose entre los pólipos. La interacción entre especies fue uno de los puntos que más llama la atención: organismos móviles y fijos compartiendo un espacio en el que cada corriente de agua aporta nutrientes y conecta diferentes ambientes del océano.

Un recordatorio desde las profundidades

Que el coral sea un animal y no una planta no es un detalle menor. Significa que está vivo, que puede enfermar, adaptarse o morir, y que su conservación es clave para la biodiversidad. Cada colonia coralina sostiene a decenas de especies, desde pequeños crustáceos hasta peces que encuentran refugio en sus ramas.

A diferencia de las plantas, los corales no producen su propio alimento mediante fotosíntesis. Su metabolismo activo, capacidad de movimiento limitado y comportamiento colectivo confirman que los corales son animales, aunque su apariencia pueda confundir.

El avistamiento de este coral naranja en la expedición es más que un registro científico: es una invitación a replantear lo que creemos saber del océano y a valorar un patrimonio natural que aún está en gran parte oculto bajo las aguas del Atlántico Sur.

"Se han encontrado organismos muy hermosos, poco conocidos, muy diversos, en esto que podríamos llamar el plantón de marzal, que nos costó un poco agarrarle la mano, pero finalmente hemos sido exitosos en poder incluirnos dentro de nuestras colectas y bueno, ahora también vamos a ver un poco cuáles son los contrastes, digamos, entre las comunidades que viven en las zonas más superficiales", describieron en vivo.

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