Muchos futbolistas tienen rituales antes de empezar cada partido tras partido, como si fuera un mantra necesario para conseguir un buen resultado y evitar lesiones.
25 de octubre de 2017 - 00:00
Muchos futbolistas tienen rituales antes de empezar cada partido tras partido, como si fuera un mantra necesario para conseguir un buen resultado y evitar lesiones.
Están los que se santiguan,, los que entran al campo sin pisar las líneas o con el pie derecho o dando un salto. Y los hay que hacen absolutamente todo a la vez.
Pero pocas veces se vio un ritual como la del portero del Borussia de Dortmund.
El suizo Roman Bürki, antes del comienzo de cada partido, necesita tocar la pelota con la que se va a iniciar el partido. A veces le pidela pelota al árbitro, a los asistentes, al niño que la tiene hasta el medio del campo o incluso a sus compañero con el objetivo de poder tenerlo unos segundos en sus manos.
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