15 de marzo de 2017 - 00:00
Los pasajeros del vuelo 2652 de Westjet sabían perfectamente antes de subirse al avión que el aterrizaje en Maho Beach, su destino en Saint Maarten, era muy arriesgado. Es que cada descenso allí lo es. Pero nunca se imaginaron que estarían cerca de transformarse en noticia por una catástrofe aérea.