El cerro Pan de Azúcar es uno de los atractivos naturales más conocidos en Uruguay y un paseo tradicional de la costa este del país, en el departamento de Maldonado.
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Cerro Pan de Azúcar por dentro: descubrí las cuevas, piscinas naturales y arte rupestre que esconde la elevación
El cerro Pan de Azúcar es uno de los íconos del Uruguay natural. Pero tiene rincones muy pocos conocidos en cavernas que se formaron hace millones de años.
Con sus 389 metros sobre el nivel del mar, es uno de los puntos más altos del territorio. En su base se encuentra una reserva de fauna autóctona y estación de cría reconocida a nivel regional. En lo más alto del cerro el principal atractivo es una cruz de cemento armado de 35 metros de alto que se puede visitar.
Todos estos son espacios conocidos del cerro, pero en el programa En la Ruta, emitido por Canal 4, el viaje fue por el interior del Pan de Azúcar, prácticamente desconocido hasta ahora.
Guardaparques formados en la UTU de Arrayanes acompañaron el recorrido de Eduardo Batista por cuevas y formaciones apenas exploradas. Tiene, obviamente, mayor dificultad para transitarlo que el sendero tradicional y no forma parte del recorrido ahora habilitado.
Según explicó el guardaparque Martín Coronel, el cerro Pan de Azúcar es una elevación muy antigua "que lleva muchos miles millones de años meteorizándose y al tener una forma particular con lugares de pendiente pronunciada, con un tipo de roca particular, se generan cavidades como estas".
Los investigadores estiman que hace millones de años las cuevas eran de mayor amplitud y podrían haber sido habitadas por comunidades locales. "Es todo un laberinto, si seguimos pordríamos encontrar distintos lugares. Hay muchas cavidades que todavía no están exploradas", dijo el guardaparque Rony Brisci.
Arte rupestre presente en el cerro
Algunas de las punturas ya fueron registradas y documentadas por investigadores. Lamentablemente el paso del tiempo y las condiciones naturales del lugar apenas hacen visible algunas de ellas.
El grupo que acompañó el recorrido realizó un homenaje al trabajo por los habitantes originarios con "una réplica de lo que vendría ser una pictografía con una forma de chacana, un símbolo andino que nuestras culturas tomaron". Está pintada con un tinte natural junto al ingreso a una de las cuevas. "Es una invitación a transportarse a otro mundo", expresó Coronel.
Piscinas naturales
En temporada de aguas se forman caídas de aguas que se adentran en las cavidades y forman piscinas naturales en el interior de algunas cuevas. Tanta es la pureza y transparencia del agua que cuesta distinguir su presencia.
Una de esas piscinas es la Laguna del Colibrí, en la que Eduardo Batista disfrutó de un baño helado.
Ese es uno de los tantos rincones que se encuentran en estado primario, sin ninguna intervención humana desde que el planeta terminó de acomodarse hace millones de años.
Otro es el Rincón de las Brujas. "Es un ambiente que es un berrocal. Son macizos graníticos que se han ido erosionando y se agrupan entre ellos formando este ambiente tan particular", afirmó uno de los expertos.
Conocé más junto a Eduardo Batista:
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