El bruxismo afecta a 9 de cada 10 personas y se define como un movimiento mandibular no funcional que incluye apretar, rechinar o crujir los dientes, generalmente durante el sueño de forma inconsciente, aunque también puede ocurrir durante el día.
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Bruxismo: 9 de cada 10 lo padece y nuevos tratamientos buscan corregir la posición mandibular
Especialistas señalan síntomas y causas del bruxismo y explican enfoques que buscan reducir daños y reeducar la función mandibular.
La odontóloga Elizabeth Palasios explicó que se trata de “una respuesta motora ante algo que está ocurriendo, a un desconfort principalmente en la mandíbula” y advirtió que puede generar “complicaciones y alteraciones en todo el sistema estomatognático”.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran dolor de cabeza, molestias en la mandíbula, cuello y oído, desgaste o pérdida de dientes, daño en restauraciones, erosión del esmalte, sensibilidad dental y cambios en la mordida.
El odontólogo Francisco Lieber señaló que la prevalencia ha cambiado: “Antes era raro encontrar un paciente que no bruxaba, hoy es al revés”. En tanto, el consultante Adolfo Pérez indicó que el desgaste no se limita a lo visible: “Se desgasta el diente, pero no ves los huesos”.
Especialistas indicaron que en etapas iniciales aparecen rigidez mandibular y fatiga al masticar. También subrayaron la importancia de un abordaje conjunto con otras áreas médicas para descartar otras patologías.
Sobre las causas, señalaron que identificar el origen es clave. Si bien el estrés puede influir, no es el único factor. Según datos de un estudio en 900 pacientes, solo el 10% presentaba bruxismo asociado a causas emocionales.
Actualmente no existen medicamentos para detener el hábito, pero sí recomendaciones y tratamientos orientados a disminuirlo y prevenir daños. Entre ellos, se utilizan análisis digitales en 3D de la mordida para planificar correcciones en casos de mordidas profundas, cruzadas o abiertas.
El caso de Agustina muestra la evolución de estos tratamientos. Relató que sufría dolores de cabeza, cervicales y en la mandíbula, y que llegó a romper dispositivos por la fuerza ejercida. “Me dio como un calambre en la mandíbula que no podía abrir la boca”, contó sobre un episodio que motivó la consulta.
Tras iniciar el uso de un dispositivo, indicó que notó cambios: “Es un antes y un después. Es impresionante la cantidad de analgésicos que dejé de tomar”.
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