Una familia que residía a pocos metros del lugar donde un adolescente de 16 años murió durante un allanamiento policial en el barrio Borro denunció haber sido víctima de amenazas, ataques con piedras y disparos de arma de fuego por parte de allegados al joven. Los denunciantes aseguraron que debieron abandonar la zona y solicitaron custodia policial por temor a nuevas represalias.
Familia denunció amenazas tras muerte de adolescente en operativo policial en el Borro y pidió custodia
La familia presentó una denuncia ante la Policía en la que sostiene que comenzó a sufrir represalias luego de la muerte del adolescente.
El hecho que dio origen a la situación ocurrió el pasado 18 de junio, cuando un adolescente de 16 años fue abatido por la Policía durante un allanamiento en el barrio Borro. El procedimiento formaba parte de una investigación para identificar a los responsables de una serie de tiroteos y episodios de violencia registrados en la zona días antes. Según la información policial, el joven estaba armado y la Fiscalía investiga la actuación de los efectivos en el marco de la legítima defensa.
En paralelo, la familia presentó una denuncia ante la Policía en la que sostiene que comenzó a sufrir represalias luego de la muerte del adolescente: "Nos acusan a nosotros, especialmente a mí, por ser umbandista, de que yo los denuncié por la muerte de su hijo, que no es así. Tomaron mucha represalia con nosotros, nos apedrearon la casa y, al estar yo adentro de mi domicilio, nos destrozaron el auto".
De acuerdo con la denuncia a la que accedió Telenoche, uno de los ataques incluyó un disparo de arma de fuego que hirió al esposo de la mujer: "Sí, hay un arma de fuego, que nos dimos cuenta en Zona III cuando le empezó a doler y sangrar la pierna, que era un disparo. A mi esposo le dieron el tiro en la pierna, ahí lo llevaron a un centro asistencial y le dijeron que sí, que era una bala de arma de fuego".
La familia señaló que, debido a las amenazas, decidió abandonar el barrio: "No podíamos salir a trabajar, no podíamos hacer nada porque estábamos todo el tiempo vigilados. Si salíamos nos iban a matar, si nos agarraban nos iban a lastimar. Salíamos y nos insultaban. La casa yo al final la regalé, la tuve que cambiar a una persona por una camioneta".
Además, los denunciantes solicitaron custodia policial: "Yo me vine para acá. Todos ellos estaban adentro de mi casa. Lo material sé que va y viene, pero decidimos irnos por nuestra integridad física".
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