SOFÍA DRAGO
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María (no es su verdadero nombre) tiene 58 años, es diabética y hace algunas semanas ingresó al Hospital Pasteur. La enfermedad estaba tan avanzada que los médicos tuvieron que amputarle una pierna. María estuvo sola durante su internación y al momento de recibir el alta reconoció que no tenía familia ni dónde ir.
Los hospitales públicos de Montevideo reciben todos los días pacientes con diversas patologías clínicas pero además atienden entre un 5% y un 8% de lo que llaman “pacientes sociales”. Aunque llegan a los centros de salud por razones médicas, no tienen a dónde regresar, y su estadía en el centro asistencial se prolonga más allá de su enfermedad.
A algunos no les lleva más de uno o dos meses encontrar dónde ir, otros en cambio, llegan a estar varios meses e incluso años. Pese a que la problemática se vuelve de carácter no asistencial, los centros tienen la obligación de hacerse cargo.
"Los terminás conociendo porque son parte de la diaria del hospital. Llegás y están ahí todos los días", contó a Telenoche la directora del Hospital Pasteur, Loreley Martínez.
Algunos de los pacientes que están en situación de calle prefieren quedarse en los hospitales, porque allí "tienen todas las comidas, están calentitos y se bañan", reconoció la directora.
Hasta hace pocos días en el Hospital Pasteur había seis pacientes sociales: tres hombres y tres mujeres, pero tras una orden del juez se concretó el ingreso de uno de los hombres al Piñeyro del Campo y ahora quedan cinco.
Según explicó Martínez, asistentes sociales que trabajan en el centro de salud se encarga de la búsqueda de la familia de los pacientes sociales en el barrio y con los vecinos. "Es un trabajo minucioso de las asistentes sociales junto con psicólogos y psiquiatras que buscan referentes en los lugares que frecuentaba la persona antes de llegar al hospital”.
Los terminás conociendo porque son parte de la diaria del hospital. Llegás y están ahí todos los días
Los pacientes sociales no solo ocupan camas sino que también representan un costo importante. Según coinciden los directores de los distintos hospitales públicos de la capital, el número varía según la época del año.
La directora del Hospital Español, Hebe Baica, contó a Telenoche que allí la gran mayoría llega en invierno. "Aquella gente que está en situación de calle e ingresa por un cuadro respiratorio después no puede irse porque los refugios no están abiertos todo el día”, comentó.
La institución que está sobre la calle Garibaldi tiene este año cifras superiores de pacientes sociales. Baica lo asocia al adelanto del invierno y a las temperaturas muy bajas que hizo que los cuadros respiratorios “aumentaran considerablemente”.
Las cifras de pacientes sociales en el Hospital Español cambian constantemente pero siempre ocupan entre un 5% y un 8% en un total de 93 camas. En el Hospital Maciel, en cambio, siempre hay entre ocho y doce, que en su mayoría son mujeres, según indicó a Telenoche el director, Álvaro Villar.
Los pacientes sociales en el Hospital de Clínicas son una “gran problemática” y la cifra suele ser “ampliamente superior” a la de los demás hospitales, según la representante de los usuarios de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Natalia Pereyra. Telenoche intentó en varias oportunidades sin éxito hablar con la directora del centro, Raquel Balleste.
QUIÉNES SON. La mayoría de los pacientes sociales son mayores de 50 años. Llegan por problemas renales, cardíacos y de diabetes, aunque en invierno se suman las infecciones respiratorias. Algunos cobran jubilación o pensión pero la mayoría no tiene ingresos.
Aunque son menos también hay pacientes sociales jóvenes que en general llegan por problemas de adicciones y están en situación de calle. Los directores de los centros asistenciales coinciden en que la mayoría se termina yendo contra las indicaciones médicas.
“No se puede hacer nada, pese a que los asistentes sociales tratan de que eso no ocurra, nadie lo puede impedir”, explicó Martínez.
DÓNDE VAN. El tiempo de permanencia en los hospitales de los pacientes sociales ha ido descendiendo por la instalación de instituciones dedicadas a trabajar con ellos.
Locales del Ministerio de Desarrollo Social, del Banco de Previsión Sociales, la Casa Tarará Prado perteneciente al Hospital Saint Bois y el Piñeyro del Campo, que en el último tiempo sólo recibe pacientes por orden judicial, son los principales centros a los que se derivan.
"Antes iban todos directo al Piñeyro, ahora solo van ahí por orden judicial porque las plazas están ocupadas y son pacientes para los que la expectativa de vida continúa. Si no se gestionara el traslado de los pacientes a otros centros todos serían sociales" explica Baica.
CASOS EXCEPCIONALES. Julieta estuvo internada durante un mes en el Hospital Pasteur y varios vecinos la visitaron día tras día. Una joven que fue a verla en reiteradas ocasiones pidió llevársela a su casa una vez que le dieran el alta.
El proceso para que un "no familiar" se lleve a un paciente social conlleva a un estudio minucioso. El estudio implica, por ejemplo, que un asistente social releve si el paciente tiene propiedades a su nombre, porque según Martínez, "suele ocurrir que se los quieran llevar por intereses económicos".
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