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AFP

El Institut Pasteur despejó dudas sobre las vacunas contra el COVID-19

A través de un hilo en Twitter el Pasteur explicó porqué se tardó menos de un año en producir la vacuna, entre otras dudas de la población.
29 de enero de 2021 - 00:00

Tras la publicación de encuestas que revelaban que un porcentaje de la población no estaría dispuesta a vacunarse contra el COVID-19, incluido un 12 % del personal de salud, el Institut Pasteur de Montevideo respondió a las dudas más comunes sobre la inoculación a través de su cuenta de Twitter.

El Pasteur recordó que las vacunas salvan tres millones de vidas cada año en el mundo y que gracias a ellas se logró erradicar varias patologías, pero entienden que “dudar es humano” y por eso publicaron un hilo en la red social para aclarar una de las cuestiones más nombradas por quienes desconfían de la vacuna: su rápido desarrollo.

Producir vacunas lleva unos cinco años en general, pero la vacuna contra el COVID-19 fue creada en menos de un año gracias a una serie de factores, explicó el Pasteur. 

Uno de ellos es que “antes de la pandemia nunca hubo tanto dinero y colaboración entre gobiernos, farmacéuticas y ciencia por un fin común y urgente. Así, los científicos se enfocaron en desarrollar vacunas, tanto por métodos tradicionales, que ya probaron funcionar, como por tecnologías innovadoras”.

Esta innovación incluye a las vacunas de ARN, una tecnología que era investigada desde hace años, pero que no se habían probado a gran escala. Se trata de la técnica aplicada por las empresas Pfizer-BioNTech y Moderna, que, según el Pasteur,  “no solo son una opción para COVID sino que abre puertas a otras enfermedades”.

A diferencia de las vacunas tradicionales, que “inoculan en la persona un virus vivo atenuado (infecta, pero no enferma), virus inactivado (no infecta) o un vector viral (usa otro virus no letal como vehículo)”, las de ARN “inoculan una molécula llamada ARN mensajero (ARNm) que contiene instrucciones para que nuestras células fabriquen la proteína característica del SARS-CoV2 y eso alerte al sistema inmune”, agregó el Pasteur.

Las vacunas de ARN también generaron dudas acerca la posibilidad de que la molécula modifique el genoma humano, pero el Institut Pasteur aseguró que “se degrada fácilmente y que permanece en el citoplasma de la célula, por lo que no entra en contacto con el ADN, que está en el núcleo”.

Finalmente, desde el centro aseguraron que todas las vacunas “cumplieron los ensayos necesarios para respaldar su seguridad y eficacia” y que los pocos efectos secundarios que se registraron están monitoreados. 

Lee el hilo completo aquí:



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