Temer asumió en Brasil y prometió una “nueva era”

En el mismo recinto del Senado en el que fue destituida unas horas antes por 61 votos frente a solo 20, Temer prestó juramento y asumió de pleno derecho el cargo que ya ocupada desde el pasado 12 de mayo en forma interina.
31 de agosto de 2016 - 00:00

Michel Temer, el abogado de 75 años que acompañó a Dilma Rousseff como vicepresidente, se convirtió este miércoles en el mandatario de Brasil tras la destitución de su antigua jefa, sometida a un juicio político que acabó por desalojarla del poder.

La ex mandataria fue hallada culpable de alterar los presupuestos mediante tres decretos no autorizados por el Parlamento y de contratar créditos a favor del gobierno con la banca pública, lo cual ha negado durante todo el proceso, que califica de "golpe".

En el mismo recinto del Senado en el que fue destituida unas horas antes por 61 votos frente a solo 20, Temer prestó juramento y asumió de pleno derecho el cargo que ya ocupada desde el pasado 12 de mayo en forma interina.

"Prometo mantener, defender y cumplir la Constitución de la República, observar sus leyes, promover el bien general del pueblo brasileño y sustentarle la unión, la integridad y la independencia de Brasil", dijo, aclamado por la mayoría de los legisladores que ahora constituirán su base política. "Hoy inauguramos una nueva era de dos años y cuatro meses. Tenemos que salir de aquí con un aplauso del pueblo brasileño", dijo luego en la primera reunión con su gabinete ministerial.

En la mesa de la dirección del Congreso, Temer fue flanqueado por los presidentes del Senado, Renán Calheiros, de la Cámara de los Diputados, Rodrigo Maia, y de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, quien dirigió las sesiones del juicio político contra Rousseff en su condición de garante constitucional del proceso.

El acto fue "rápido y sencillo", sin discursos, tal como se hizo en 1992 con la toma de posesión de Itamar Franco, quien sucedió a Fernando Collor de Mello después de que este también perdió el poder, en ese caso en medio de un grave escándalo de corrupción.

"Prometo mantener, defender y cumplir la Constitución, promover el bien general del pueblo brasileño y sustentarle la unión, la integridad y la independencia de Brasil", juró Temer.

DILMA Y SU "SEGUNDO GOLPE". La investidura de Temer cerró un capítulo de una tormentosa crisis política que se gesta desde 2014 pero que se agudizó en diciembre del año pasado, cuando el Congreso aceptó a trámite el proceso que acabó con el mandato de Rousseff, quien insistió en que ha sido víctima de un "golpe de Estado parlamentario".

"Es el segundo golpe de Estado que enfrento en la vida. Primero fue el militar, que me afectó cuando era una joven militante; el segundo fue el parlamentario, que me derriba del cargo para el que fui elegida", afirmó en su primer pronunciamiento tras la destitución, ante decenas de simpatizantes.

"Hoy el Senado tomó una decisión que entra a la historia de las grandes injusticias: escogieron rasgar la Constitución; decidieron interrumpir el mandato de una presidente que no cometió ningún crimen; condenaron a una inocente y consumaron un golpe parlamentario", denunció en un enérgico discurso.

Junto a decenas de correligionarios y seguidores en el Palacio de la Alvorada, en donde se atrincheró desde que fue separada provisionalmente del cargo, la ahora expresidenta advirtió que el Partido de los Trabajadores (PT) volverá al poder para culminar el proyecto de lucha contra la desigualdad social que desarrolló con éxito en los últimos trece años.

"No desistan de la lucha. Escuchen bien: piensan que nos vencieron pero están engañados. Sé que todos vamos a luchar. Habrá la más determinada, firme y enérgica oposición que un golpista puede sufrir", afirmó.

Rousseff logró mantener sus derechos políticos por lo que podrá ejercer cargos públicos y postularse en próximas elecciones. Si se votaba su suspensión no podía ejercer cargos públicos por ocho años.  Su abogado, José Eduardo Cardozo, anunció que presentará al menos dos recursos ante el Tribunal Supremo contra la decisión del Senado.

"Hoy el Senado tomó una decisión que entra a la historia de las grandes injusticias: escogieron rasgar la Constitución, dijo Rousseff.

¿CÓMO SIGUE?. La conclusión de este capítulo no significa necesariamente el fin de la crisis política, que se suma a una aguda recesión económica que estalló hace dos años y hoy se confirmó que continúa, con la caída del 3,8 % registrada por el PIB en el segundo trimestre, en relación al mismo período del año pasado.

Por lo pronto, Temer se propone salir a la búsqueda de inversión extranjera y por eso mismo tenía previsto viajar esta misma noche hacia China, donde asistirá a la Cumbre del G20, que significará su estreno en el ámbito internacional.

En el marco del G20, Temer tendrá sus primeras reuniones con los líderes de otros gobiernos, de los que hasta ahora había mantenido una "prudente" distancia, según sus propias palabras, debido a su condición de mandatario interino.

Uno de sus objetivos es plantear sus planes para sacar a Brasil de ese abismo económico, que incluyen desde un duro recorte del gasto público hasta un ambicioso plan de privatizaciones aún no detallado oficialmente, pero que se abrirá a la inversión externa.

Según fuentes del gobierno de Temer, las privatizaciones pasarán sobre todo por los sectores de aeropuertos, puertos, carreteras, ferrocarriles, distribución de electricidad y saneamiento básico, en los que Brasil tiene grandes necesidades.

"A quienes les digan golpistas, respondan golpistas son ustedes, que están en contra de la Constitución", dijo Temer a sus ministros.

El gobierno también espera por la aprobación del Parlamento a una propuesta que anulará la obligación legal que, hasta ahora, tiene la estatal Petrobras de participar en todos los yacimientos del llamado presal, un horizonte de hidrocarburos que atesora enormes riquezas de gas y petróleo bajo el océano Atlántico, frente a Río de Janeiro.

Una vez aprobada esa reforma, la intención del nuevo gobierno es abrir las puertas del presal a las grandes empresas petroleras del mundo, interesadas en esos yacimientos pero hasta ahora desconfiadas por la obligatoriedad de asociarse a Petrobras.

"NO FUE GOLPE". En su primera reunión con sus ministros, Temer les exigió que desmonten la tesis del "golpe" defendida por la ahora exmandataria. "A quienes les digan golpistas, respondan golpistas son ustedes, que están en contra de la Constitución", porque el proceso contra Rousseff fue hecho "dentro del más estricto marco constitucional", declaró.

Temer recordó que todas las fases del proceso fueron supervisadas por la Corte Suprema, cuyo presidente, Ricardo Lewandowski, dirigió personalmente las etapas finales del juicio político.

EFE

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