Con sus fuegos artificiales y la tradición de vestirse de blanco, Rio de Janeiro volvió este viernes a celebrar su fiesta de fin de año en la playa de Copacabana, aunque con menos público debido a la lluvia y las restricciones por la pandemia.
Rio de Janeiro volvió a recibir Año Nuevo en Copacabana con menos gente
Al son de Garota de Ipanema y otros clásicos brasileños, 14 toneladas de fuegos artificiales encantaron a los cariocas y turistas que bajaron hasta la playa, en una noche de tiempo inestable y menos aglomeraciones que antes de la pandemia.
"Fue emocionante, porque pasamos mucho tiempo en pandemia y ahora que los fuegos volvieron, parecen más bonitos, son más significativos", dijo a la AFP la carioca Andreia Viana, 47, que observó atenta los 16 minutos de show pirotécnico junto a familiares y amigos, vestida con un mono amarillo "para atraer prosperidad".
La llovizna intermitente que cayó a lo largo del día dio una tregua a la media noche y animó a quienes bajaron a la arena para descorchar sus espumantes, arrojar flores al mar y sacarse selfis en la famosa fiesta de fin de año, que debe extenderse hasta entrada la madrugada.
La expectativa del sector hotelero es de una ocupación cercana al 100% el fin de semana.
Pero ante la llegada de la variante ómicron, las autoridades tomaron una serie de medidas para reducir las aglomeraciones en Copacabana, como la cancelación de los shows musicales, el cierre del metro, la prohibición de circulación de coches después de cierto horario y el desvío de ómnibus provenientes de otros barrios.
El resultado fue una imagen muy distante al último 'Reveillon', a inicios de 2020, cuando un récord de casi tres millones de personas colmó la playa de punta a punta.
El año pasado la fiesta se canceló debido a la pandemia, que ha causado más de 619.000 muertes en Brasil.
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