Shannan Watts, y sus dos hijas, Bella y Celeste, de cuatro y tres años, fueron denunciadas como desparecidas en el estado de Colorado por Chris, esposo y padre de la familia.
“Las quiero de vuelta ya”, dijo, entre lágrimas, en una declaración en la televisión estadounidense. Hizo creer a todo el mundo que su familia había desaparecido.
Pero, pocas horas después de que se diera inicio a la investigación, confesó el triple crimen y dijo que las había escondido en unos tanques de gasoil en la explotación petrolera donde trabajaba.
Además, la mujer de 35 años estaba embarazada de 15 semanas de un bebé que iban a llamar Nico.
El hombre está en prisión sin fianza y se enfrenta a nueve cargos criminales que podrían significar su pena de muerte, que no ha sido aplicada en el Estado de Colorado desde 1977.
DECLARACIÓN. Tras el crimen dijo que mató a su mujer después de ver cómo esta estrangulaba a una de sus propias hijas, según informa ABC News.
También, confesó que estaba teniendo un romance con una compañera de trabajo y discutió la separación con su mujer, por lo que cree que eso hizo que ella asesinara a a sus dos hijas.
El fiscal de distrito Michael Rourke explicó que las pequeña habían muerto antes que su madre, probablemente cuando Shanann estaba fuera de Colorado por razones laborales, y que los cuerpos de las niñas presuntamente estuvieron "durante varios días en un tanque lleno de petróleo crudo".