“Nueva Zelanda no está aplanando la curva, la está aplastando”, así se titula un artículo del Washington Post que destaca la exitosa estrategia de la isla en el combate al Covid-19.
La exitosa estrategia de Nueva Zelanda: "Actúa como si tuvieras Covid-19"
Desde su aparición en el país, el 28 de febrero, se confirmaron 1.160 casos positivos y una muerte: una mujer anciana con enfermedades preexistentes.
Este martes se confirmaron 54 nuevos casos de la enfermedad en ese país, mientras que 65 se recuperaron.
¿Cómo lo hicieron? Con estrictas medidas de aislamiento establecidas por la primera ministra de ese país, Jacinda Ardern.
De acuerdo con el Washington Post, a comienzos de marzo el país comenzó a solicitar a los visitantes internacionales que se aislen durante 14 días y el 19 de marzo, la pequeña isla cerró completamente sus fronteras.
Más adelante, el 23 de marzo, Arden declaró que los ciudadanos tendrían 48 horas para prepararse para un confinamiento total. “Actualmente tenemos 102 casos, pero Italia también los tuvo en algún momento”, dijo la jerarca, de acuerdo con el diario.
Nueva Zelanda impuso un confinamiento estricto y a partir de ese miércoles solo podían salir quienes trabajaran en áreas esenciales, como la salud.
El resto solo puede salir a los supermercados, donde deben mantener un metro de distancia en las colas. Nadar en la playa está prohibido y también salir a cazar. Por las noches reciben mensajes de texto que leen: “Actúa como si tuvieras Covid-19. Eso salvará vidas”.
Las medidas dieron resultado y algunos han pedido al gobierno flexibilizar las medidas, pero la primera ministra insiste en que Nueva Zelanda complete cuatro semanas de confinamiento, dos ciclos de incubación de 14 días, indicó el Washington Post.
“Luego de un pico de 89 contagios, ocurrido el 2 de abril, el número diario de nuevos casos disminuyó a 67 este lunes y 54 el martes. La gran mayoría de los casos están vinculados a viajes internacionales, lo que hace que buscar los contactos sea relativamente fácil y varios están consolidados en grupos identificables”, explicó el medio.
Ahora el próximo desafío del gobierno será el día después del virus. Según explicó al diario Michael Baker, uno de los principales epidemiólogos de Nueva Zelanda, el gobierno “no podrá permitir el libre ingreso de personas al país hasta que el virus haya dejado de circular a nivel global o hasta que se haya desarrollado una vacuna”.
Sin embargo, con controles rigurosos en las fronteras, las restricciones podrían relajarse eventualmente y la vida regresaría a una “casi normalidad” en Nueva Zelanda.
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