Una oleada de indignación y furia se levantó en China tras la muerte del médico sancionado por dar la alarma sobre el nuevo coronavirus.
7 de febrero de 2020 - 00:00
Una oleada de indignación y furia se levantó en China tras la muerte del médico sancionado por dar la alarma sobre el nuevo coronavirus.
Li Wenliang, un oftalmólogo de 34 años, contrajo la enfermedad tratando a un paciente en Wuhan. Dejó a un hijo y su esposa embarazada.
Tras alertar a finales de diciembre sobre la aparición del virus fue convocado por la policía que lo acusó de difundir rumores junto a otras 7 personas.
Ahora es un héroe nacional frente a los funcionarios locales acusados de ocultar la aparición de la epidemia.
El gobierno central anunció una investigación por el fallecimiento del médico.
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