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Estos son los principales candidatos a la presidencia de Brasil

Ocho de los trece candidatos confirmados para los comicios participaron en un debate de pocos enfrentamientos directos.
10 de agosto de 2018 - 00:00

Los principales candidatos a la Presidencia de Brasil prometieron crear empleo, pero casi no hablaron de corrupción, en el primer debate televisivo previo a las elecciones de octubre, marcado por la ausencia del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, preso desde abril.

Ocho de los trece candidatos confirmados para los comicios, los más inciertos desde la redemocratización del país en 1985, participaron en un debate de pocos enfrentamientos directos y escasas propuestas para la mayor economía de Sudamérica.

¿Quiénes son los principales aspirantes a la Presidencia del país norteño?

El carismático Lula desea volver al ruedo para evitar aislamiento en prisión

Luiz Inácio Lula da Silva aspira a disputar en octubre sus sextas elecciones presidenciales, a los 73 años, para evitar que su encarcelamiento para cumplir una pena por corrupción termine también condenando al aislamiento a quien es considerado como el líder más carismático en la historia de Brasil.

El Partido de los Trabajadores (PT) formalizó la candidatura de su fundador, quien entregó la Presidencia en el año 2010 con un índice récord de popularidad (87 %). 

Lula tiene a su favor el legado de las exitosas políticas sociales de su gobierno, que retiraron a 30 millones de brasileños de la pobreza. Los últimos sondeos le atribuyen el 33 % del favoritismo, más del doble que el 15 % de su principal rival, el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro.

"El emperador Pedro I creó el día de 'yo me quedo'. Yo voy a crear el día de 'yo vuelvo', para que junto al pueblo podamos ser felices otra vez", dijo en una carta que envió en julio a sus partidarios.
Marina Silva, la ecologista brasileña que no se rinde vuelve al ruedo

Marina Silva, ecologista, pedagoga y exsenadora brasileña, vuelve por tercera vez al ruedo electoral con una meta clara: unir a Brasil para sacarlo del atraso.

Convencida de que "no todo vale para ganar una elección", la candidata por el partido Rede Sostenibilidade (REDE) se muestra como una opción de transparencia y hace alarde de no estar vinculada con casos de corrupción, ni bajo investigación alguna de la justicia.

Nació en 1958 en una aldea amazónica en el estado de Acre y a los 15 años se fue a vivir a Río Branco, donde se alfabetizó, se preparó para ser monja, fue empleada doméstica, profesora y recibió el título universitario de historiadora.

Su participación en política comenzó al lado Chico Mendes, el líder de los "seringueiros" brasileños y mediados de los 80 participó en la fundación de la Central Única de los Trabajadores (CUT) en Acre.

Ahora, vuelve a la disputa electoral con su partido ya legitimado y como segunda en los sondeos de intención de voto, con un 13 % del favoritismo y detrás del ultraderechista Jair Bolsonaro (17 %).

La ecologista pertenece a la iglesia Asamblea de Dios y aunque no comulga con el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, se muestra respetuosa a opiniones contrarias y defiende los derechos civiles para los homosexuales.

Las políticas de inclusión social, la preservación del medio ambiente y las reformas estructurales para asuntos tributarios y de pensiones, son prioridades en su plan de gobierno.  
Alckmin, el candidato del "establishment" en Brasil

El socialdemócrata Geraldo Alckmin se alzó como el candidato del "establishment" en Brasil y a sus 65 años cuenta con el visto bueno del mercado y unos aliados clave de cara a las elecciones presidenciales de octubre, pero su falta de magnetismo y su sobriedad política le mantienen sin fuerza y con menos de un 10 % en las encuestas.

Fue gobernador en cuatro ocasiones del estado de Sao Paulo y cuenta con el respaldo político de al menos ocho partidos. Cinco de ellos del grupo centrista, acordaron respaldar su candidatura, lo que le garantiza mayor tiempo de propaganda en televisión y puede servir de palanca para mejorar su desempeño en las encuestas demoscópicas.

Provinciano y católico practicante, Alckmin tiene un temperamento tranquilo y un carácter frío y metódico, lo que le ha permitido dar un paso al frente en las filas del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Formado en medicina en la Universidad de Taubaté y especializado en anestesiología, ya aspiró a la Presidencia en las elecciones de 2006, en las que perdió frente al entonces mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, reelegido en segunda vuelta con un 60,8 % de los votos.

Meirelles, el salvavidas que usaron Lula y Temer para salir del peligro

Henrique Meirelles es un político ortodoxo, con cerca de tres décadas de experiencia en el sector bancario y un perfil técnico que ha gustado a gobiernos tan opuestos como los del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y el actual mandatario Michel Temer.

El influyente exministro de Hacienda con Temer fue proclamado a sus 72 años como candidato por el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), que lidera el propio jefe de Estado.

"Poco discurso, mucho trabajo", es uno de los lemas de su campaña con el que pretende llegar al poder, a pesar del escaso 1 % de apoyos que le dan hoy los sondeos de opinión.

En el gobierno de Temer, Meirelles fue el ministro de Hacienda, tuvo que sacar a Brasil de la peor recesión de su historia y tapar los agujeros negros en las cuentas públicas.

También eliminó la exoneración fiscal en más de 50 sectores de la economía y abrió el candado de las legislaciones laboral y del sistema de pensiones con unas polémicas reformas, aunque la de las jubilaciones no llegó a ser aprobada por falta de apoyo parlamentario.

El candidato siempre estuvo cerca de la política y pasó hasta por tres formaciones distintas; primero en las filas del Partido Social de la Democracia Brasileña (PSDB), luego en el Partido Social Democrático (PSD) y finalmente en el Movimiento Democrático Brasileño.

Manuela D'Ávila, la candidata comunista que quiere unir la izquierda

Manuela d'Ávila es la primera candidata presidencial del Partido Comunista do Brasil (PC do B) desde la redemocratización del país, en 1985, y se presenta como la nueva cara de la política en un momento de fragmentación de la izquierda.

Feminista y defensora de los derechos de las minorías, D'Ávila cuenta con una intensa trayectoria política a sus 36 años y su apoyo es cortejado tanto por el Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción, como por los laboristas (PDT) liderados por Ciro Gomes.

Su incursión en la política empezó a los 23 años, en 2004, cuando se consagró la concejala municipal más joven de Porto Alegre, la capital regional del estado de Río Grande do Sul.

Considerada la nueva cara de política y con un alto índice de aceptación entre los jóvenes, sobre todo entre las mujeres, la diputada, hija de una jueza y un profesor universitario, tiene destreza a la hora de debatir y lo atribuye a la convivencia con sus cuatro hermanos, una relación que le enseñó que "aquel que pelea de manera aislada, siempre pierde y está equivocado".

Periodista de formación y elegida como la diputada regional más votada de Río Grande do Sul en 2006, no alcanzó números expresivos en las encuestas de intención de voto, pero cuenta con un significativo apoyo en las redes sociales.

En base a EFE

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